
RAFAEL MARTÍNEZ-COSTA, PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD OFTALMOLÓGICA DE LA CV.
Se acerca el verano y el sol, el mar y el cloro de la piscina amenazan nuestros ojos. Prácticamente el setenta por ciento de los valencianos necesitan gafas y la mayoría han heredado genéticamente su patología ocular. Aunque el láser se ha convertido en toda una revolución como alternativa correctora debido a su escasa molestia en la intervención, ni las lentes ni las lentillas parecen tener los días contados. De todo ello nos habla el doctor Rafael Martínez-Costa, miembro del Servicio de Oftalmología del Hospital La Fe de Valencia y actual presidente de la Sociedad Oftalmológica de la Comunitat Valenciana que acaba de realizar su congreso anual.
P.- ¿Qué porcentaje de valencianos tienen algún problema de visión o lo tendrán a lo largo de su vida?
R.- Depende de la patología que se considere, si hablamos de ametropías, es decir de personas que precisan gafas, hasta el 70 por ciento de la población adulta y el 20 por ciento de los niños en edad escolar, las necesitan; las cataratas afectan entre el 4 y el 20 por ciento de la población según se considere si están en estado quirúrgico o si han sido diagnosticadas, pero no precisan operación respectivamente. La diabetes afecta a entre el 5 y el 10 por ciento de la población, y el glaucoma a un 10 por ciento. No hay que olvidar los accidentes laborales, de los que un 10 por ciento tienen participación ocular.
P.- ¿Cuáles son las patologías oftalmológicas más comunes que se abordan en su servicio de La Fe?
R.- La oftalmología ha evolucionado en los últimos 30 años. De ser una especialidad médico-quirúrgica relativamente poco quirúrgica ha pasado a ser una especialidad preferentemente quirúrgica. En un servicio hospitalario se nota eso aún más, porque lo que soluciona definitivamente el problema al paciente es la operación: que le quiten la catarata o le coloquen la retina desprendida en su sitio. El caballo de batalla, son pues las intervenciones de cataratas, las operaciones de glaucoma y retina, les siguen a bastante distancia, pero también las urgencias provocan una sobrecarga asistencial importante. Cuando hablo de urgencias, me refiero a cuerpos extraños, erosiones de la córnea, problemas asociados a uso de lentes de contacto, etc.
P.- A punto de iniciar el verano, ¿qué recomendaciones indicaría para que nuestros ojos sepan convivir saludablemente con el sol, el mar o el cloro de la piscina?
R.- Desde hace bastante tiempo y como consecuencia de la degradación de la capa de ozono de la estratosfera, sabemos que la prolongada exposición al sol puede ser nociva para la piel o la retina. La recomendación de la Academia Americana de Oftalmología es que se deben usar gafas de sol a todas las edades y además para evitar la radiación lateral, un sombrero de ala ancha. Los agricultores valencianos en su sabiduría natural, conocen muy bien los peligros de la exposición prolongada al sol y el típico sombrero de paja es el mejor remedio que ellos emplean además del consumo generoso de agua. A pesar de ello, muchos presentan problemas cutáneos y oculares relacionados con el sol.
P.- ¿La sociedad es consciente del peligro real de comprar unas gafas de sol no homologadas?
R.- Pienso que la sociedad es o va siendo consciente de todo ello. Al respecto hay que puntualizar que ni son las gafas más caras ni son las más oscuras ni las de un color determinado las que protegen mejor nuestros ojos del sol. Todo depende del tratamiento que lleve el cristal, debemos fijarnos en la etiqueta y que lleve el marcado UE especificando el filtrado de las radiaciones UV que proporcionan. Debería estar expresado en porcentajes, lo ideal es que éste sea superior al 80 por ciento. A veces sólo aparece la longitud de onda frente a la que protegen o simplemente la expresión "UV Block". Hay gafas de 4 euros con protección UV. Otro problema es el grado de deterioro de la gafa, cuando el cristal se raya, pierde sus propiedades de protección porque se deterioran los cromóforos (sustancia que tiene muchos electrones capaces de absorber energía o luz visible). Por eso debemos vigilar es estado de los cristales de nuestras gafas. En un establecimiento como es debido tendremos más garantías para adquirir nuestras gafas, seguro que nos dan más seguridad que las de una venta en la calle.
P.- Se habla muchísimo de la dichosa nube tóxica debido al volcán islandés ‘impronunciable’. Los aviones no vuelan por las cenizas… ¿puede llegar alguna partícula de ese volcán a perjudicar nuestros ojos?
R.- No pienso que las partículas del volcán puedan llegar a nosotros en cantidad suficiente para provocar síntomas diferentes a los de cualquier otro de los contaminantes habituales de nuestra atmósfera. He leído que pueden dar síntomas de irritación conjuntival, pero sigo pensando que Islandia esta muy lejos y las partículas van muy altas además de muy dispersas. Precisamente el otro día un conocido mío, comandante de vuelo me decía que ellos no distinguen el humo del volcán de cualquier otra nube en el cielo, y solo saben que hay peligro porque Aviación Civil se lo dice. Habría que ver pues si hay síntomas oculares en los islandeses en los que seguro deberían aparecer antes que aquí.
P.- ¿Los problemas de astigmatismo, miopía o hipermetropía son genéticos?
R.- Eso está fuera de toda duda, hay niños cuya graduación de la vista es prácticamente un calco de la de alguno de sus progenitores. Hay familias que tienen durante generaciones una anisometropia (diferencia de graduación notable de uno a otro ojo) que además coincide en el ojo afecto y el tipo de defecto de unos individuos a otros en una misma familia. Lo que no esta dilucidado es el modo de transmisión de un de un defecto concreto, pero la influencia genética es obvia.
P.-¿Tienen fecha de caducidad las lentillas o las gafas como los televisores anchos convencionales que ya no se fabrican?
R.- Rotundamente no, está claro que la tecnología y especialmente la informática que controla la aplicación del láser hace maravillas, pero no todos los defectos que se corrigen con gafas o lentillas pueden corregirse con el láser. Además, no todos los pacientes pueden ser operados y con el paso del tiempo, los operados pueden desarrollar defectos que precisen gafas. Resumiendo: tendremos quizás más personas que verán mejor gracias a los nuevos perfiles de la cornea que talla el láser, pero todavía muchas personas usaran gafas y lentes de contacto para corregir sus defectos refractivos.
P.- El éxito del láser y de sus técnicas radica en la escasa molestia para el paciente, ¿no es así?
R.- Sí, pocas molestias y una calidad de visión excelente y prácticamente inmediata. Pero no hay que olvidar que se trata de una intervención quirúrgica y que puede presentar complicaciones. Con la mejor tecnología no hay que olvidar que los resultados se representan estadísticamente habiendo por lo tanto casos de mejor y de peor evolución.
P.- Sin embargo, en contra de lo que mucha gente cree, existen muchas patologías como pueda ser las cataratas que no se curan por láser.
R.- La Oftalmología es junto a la Dermatología, la especialidad en la que más tipos diferentes de láseres se utilizan, para disolver la catarata se han ensayado alguno de ellos, pero son los ultrasonidos la energía más adecuada hoy para el tratamiento de las cataratas. Los pacientes atribuyen a una cirugía mínimamente invasiva y con una rápida recuperación, a las propiedades del láser y por eso están convencidos de que han sido operados con láser aunque lo hayamos hecho con ultrasonidos.
P.- ¿Qué enfermedades redundan o causan trastornos graves o menos graves en los ojos?
R.- El ojo se forma con casi todos los tejidos que originariamente forman el feto, además por sus características es un órgano especialmente proclive a verse involucrado en una respuesta inmunológica. Por eso además de las enfermedades propias del ojo, como el glaucoma, las cataratas seniles, etc.; no debe olvidarse que casi todas las enfermedades sistémicas pueden tener representación ocular. El abanico es tan amplio que afecta a todas las especialidades médicas, desde enfermedades infecciosas como la tuberculosis, sífilis o lepra, hasta enfermedades del aparato digestivo como la Colitis Ulcerosa pasando por todas las enfermedades autoinmunes, la diabetes, enfermedades del sistema nervioso, etc.
P.- Aquellos que viven pegados a un ordenador hace que aumente la evaporización de la lágrima y se produzca escozor. ¿Puede generar problemas mayores?
R.- Se ha demostrado que tienen una disminución en la frecuencia del parpadeo, ello hace que como usted ha dicho, se produzca una mayor evaporación de la lágrima y por lo tanto pueden aparecer síntomas de ojo seco que se traducen en escozor y otras molestias. Estas molestias pueden ser también la manifestación de un defecto refractivo que da su sintomatología en la visión próxima como puede ser la hipermetropía y por lo tanto hay que corregirla. Otro tema que ha generado discusión es el de la radiación emitida por los monitores, al respecto lo único demostrable es que los monitores antiguos, que pertenecen al grupo de los CRT, hoy casi desaparecidos, emiten radiación ultravioleta, pero los modernos basados en la tecnología LCD, los planos, prácticamente son inocuos.
P.- Dependiendo de cada edad, ¿cuándo es recomendable acudir al oftalmólogo para una revisión rutinaria?
R.- Los niños se revisan sistemáticamente al nacimiento, revisión que en la mayoría de las ocasiones la hace el pediatra. Deben reevaluarse hacia los 3 o 4 años, porque a esa edad contestan y porque al iniciar la escolarización es un buen momento para detectar ametropías (defectos corregibles con gafas). En cuanto a los adultos, es clásica la idea de que al cumplir los 40 se debería tener una revisión anual. Por supuesto, algunas situaciones como llevar gafas o padecer una diabetes harían que este esquema variara a revisiones con más frecuencia.
P.- ¿De qué técnica, ensayo clínico o intervención pionera que se desarrolle en La Fe está especialmente satisfecho?
R.- Hice la especialidad en el servicio en el que actualmente trabajo, por lo que he participado en diferentes ensayos y actuaciones novedosas, porque tuve la suerte de trabajar con un especialista de talla internacional que sabía cómo estimular la producción científica de sus residentes, además de con un equipo en el que a todos considero buenos amigos. Todos hemos vivido los últimos 30 años de progreso en Oftalmología y la incorporación de nuevas técnicas en el servicio se debe a todos, cada uno trabajando en su campo. Hoy ya no puede entenderse el empuje de un servicio por el de una sola persona, todo ha sido labor de grupo. Últimamente junto a especialistas de oncología radioterápica y Protección Radiológica hemos constituido una unidad multidisciplinar para el tratamiento de los tumores oculares... Ha sido mucho el trabajo realizado en los últimos años...Hemos visto resultados muy buenos en los casos tratados, pero a esa unidad hay que proporcionarle apoyo para que funcione a pleno rendimiento.
P.- Hace poco celebraron el Congreso anual de la SOCV. 500 profesionales de la oftalmología se dieron cita para abordar las novedades en cirugía. ¿Qué balance hace?
R.- Me siento particularmente orgulloso de la situación actual de la SOCV: una sociedad centenaria que ha superado ampliamente la barrera de los 400 socios, con la mayor representación internacional en sus congresos. Ahora es una de las sociedades científicas más relevantes a nivel nacional. Para llegar a esta situación, los socios han jugado un papel determinante, dado que en las últimas elecciones, la participación rozo el setenta por ciento. También los expresidentes (Marina Marco, José Belmonte, José González Tomás y Víctor y José Luis Menezo) se han volcado asistiendo a los eventos y moderando las sesiones científicas. El resto ha sido el trabajo de la junta directiva más cohesionada de toda la historia de la SOCV.
P.- Finalmente, ¿qué nos puede decir del láser CO2 que se presentó al ser utilizado por primera vez en cirugía del glaucoma?
R.- Es un prototipo comercializado por una empresa israelí. En Valencia un grupo de trabajo coordinado por el Dr. Gonzalo Muñoz, ha operado 16 casos con buenos resultados. En este caso, como en toda la cirugía, el láser permite una mayor sistematización del acto quirúrgico y mejor reproductibilidad, un paso importante como es el tallado del segundo colgajo de la técnica que se emplea para operar el glaucoma, ya no depende tanto del pulso y pericia del cirujano, y eso permite resultados mejores y mas homogéneos.