
MARÍA TERESA GUARDIOLA, PRESIDENTA DEL COLEGIO DE FARMACÉUTICOS DE VALENCIA
El Muy Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia (MICOF) es el más antiguo del mundo. Data del año 1329 y fue el primero en establecer la colegiación obligatoria, regular el establecimiento de las nuevas farmacias y disponer de una Concordia Farmacéutica para la elaboración y valoración de los medicamentos compuestos. Además, el MICOF fue la organización colegial que elaboró la primera Farmacopea Oficial Española, Oficcina Medicamentorum. Ya en el siglo pasado, en 1916, el Rey Alfonso XIII le otorgó el titulo de Muy Ilustre por su eficaz colaboración en una de las frecuentes riadas del Turia y en el 82. También recibió la Gran Cruz del Mérito Sanitario por la gran labor realizada tras la “pantanada de Tous”. Desde principios de este año estrena nueva presidenta, María Teresa Tous, quien conversa con Salut i Força.
P.- En primer lugar, enhorabuena. El pasado 11 de febrero tomó posesión como presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Valencia. ¿Contenta de presidir una de las instituciones más antiguas de España?
R.- Por supuesto, presidir una institución con la antigüedad y la trayectoria del Muy Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia ha de ser un orgullo para cualquier farmacéutico. Yo estoy muy orgullosa de ello, como es natural, pero todavía estoy más orgullosa de que mis compañeros de Junta hayan confiado en mí para representar a esta gran Institución.
P.- ¿Le hubiera gustado tener rival para poder debatir y enriquecer a todos los colegiados con diferentes puntos de vista o eso fracciona el Colegio?
R.- Yo entré en este Colegio tras una confrontación electoral en la que los colegiados nos eligieron con una mayoría holgada y desde entonces he vivido algunas elecciones con varias candidaturas y el mismo resultado. Desde luego, el Colegio no se ha fraccionado, sino que ha salido más enriquecido. Pero también hemos sido reelegidos en varias ocasiones al no haberse presentado otras candidaturas y eso no significa, en modo alguno, que nos hayamos dormido en los laureles. Consideramos que cada período de mandato es un reto, una ocasión para mejorar y crecer como Colegio. Por eso, teníamos preparado y presentado a los colegiados un programa de futuro, en el que se resumen las principales líneas de actuación para los próximos cuatro años y queda patente nuestro compromiso de cumplirlas.
P.- Señora Guardiola, ¿por qué este paso al frente? ¿Le apetecía y lo llevaba meditando desde hace tiempo o ha sido una decisión de última hora?
R.- Debo reconocer que nunca me había planteado ser presidenta del Colegio porque considero que la labor de Secretaría es también muy importante y nunca he tenido el menor problema para desarrollarla como he considerado que era mejor para los intereses del Colegio y de los colegiados. Por otra parte, la Junta de Gobierno del MICOF ha sido siempre un equipo muy cohesionado en el que todos y cada uno de sus miembros participan por igual en las decisiones importantes. Todos tienen la misma información y la misma capacidad de decisión. En este sentido, podría decirse que cualquiera podría haber asumido el cargo de presidente. Quizá yo, después de mi trayectoria como secretaria, podía aportar un plus de experiencia, al conocer algunos asuntos de manera más próxima, pero no me creo más capacitada para el cargo que cualquiera de mis compañeros.
P.- A nivel personal y profesional, ¿se encuentra en el momento más satisfactorio de su carrera?
R.- Ocupar la presidencia como tal, no significa para mí un mayor mérito ni un final, porque insisto en que no era un objetivo que yo tuviese planeado. Como farmacéutica y representante del Colegio de Valencia he vivido muchos momentos de satisfacción –y también de dificultad–, junto con otros grandes presidentes como Salvador Ibáñez, Pilar Machancoses o Javier Climent. De ellos he aprendido que lo importante no es el cargo que se ocupe, sino la oportunidad que ofrece ese puesto para hacer cosas para la profesión y la institución a la que se representa. Y, en ese sentido, pienso dedicar todos mis esfuerzos a trabajar por la Farmacia, como siempre.
P.- Uno de sus primeros anuncios ha sido acudir a la OMS y así respaldar el modelo mediterráneo de farmacia. ¿Por qué?
R.- Desde hace años, venimos observando cómo la Organización Mundial de la Salud deja de lado a los farmacéuticos y a los modelos de Farmacia. Para la OMS no existimos y la prueba es que en los distintos informes anuales sobre la salud en el mundo, la palabra farmacia o farmacéutico aparece sólo una o dos veces en 500 páginas. Aparecen las estadísticas sobre los médicos, enfermeros, matronas e incluso odontólogos que hay en cada país, pero no sobre farmacéuticos. El farmacéutico es un profesional de primer orden en el cuidado de la salud que puede participar en los programas más ambiciosos y así queremos hacérselo ver a la OMS. Le hemos enviado una carta a la Presidenta de esta Institución, Margareth Chan. El modelo mediterráneo de Farmacia es el que presta mejores servicios a los ciudadanos porque se trata de una farmacia cercana, que se aproxima a los pacientes en lugar de esperar que sea el paciente el que se desplace a ella. Es una farmacia gestionada por farmacéuticos que empeñan su prestigio, sus conocimientos y su propio patrimonio. Es una farmacia que ofrece una gran cantidad de servicios, comparables y superiores a la mayoría de los modelos europeos y a un coste razonable, a pesar de su diversidad y su perfecta distribución. Cuando se instituyó el Colegio, en 1441, Valencia ya tenía una ratio de habitantes por farmacia de 4.100, mejor que la media europea actual, que es de 5.200. ¡ Y hace 569 años! Y es que es una farmacia que está con la sociedad.
P.- ¿Por qué dice que se acerca a la sociedad?
R.- Desde hace varios años, el Colegio de Valencia ha firmado convenios de colaboración con un gran número de ayuntamientos y asociaciones ciudadanas de todo tipo: pensionistas, amas de casa, consumidores y, especialmente, con más de veinte asociaciones de pacientes con las que hemos elaborado, impreso y difundido el libro Crónicas, que es una guía de recursos para las familias afectadas. Además, hemos impulsado campañas como la lucha contra la violencia de género, que mereció un premio del Ministerio de Asuntos Sociales. Por eso, todas estas asociaciones y ayuntamientos han estado con nosotros, defendiendo el modelo en Bruselas porque es también su modelo.
P.- ¿Por qué cree tan necesario que se cree la Academia Valenciana de Farmacia y el Museo de la Farmacia?
R.- Las Academias científicas tienen por objeto, además de fomentar la investigación y el estudio de las ciencias a las que corresponden, el asesoramiento de las administraciones y organismos públicos, así como emitir los informes o dictámenes que les sean solicitados. La creación de una Academia de Farmacia permitirá realizar estas funciones aunque circunscritas a la Comunitat. No obstante, es algo en lo que tendremos que estar de acuerdo los tres Colegios, como es natural. Por otra parte, teniendo en cuenta la larguísima trayectoria histórica del MICOF y la enorme cantidad de utensilios, publicaciones y otros objetos de inestimable valor que nos consta que tienen los farmacéuticos, la idea de reunirlos en un Museo de la Farmacia Valenciana nos parece absolutamente necesaria para evitar que ese patrimonio histórico puede acabar perdiéndose.
P.- Al margen de esto, ¿cuáles serán sus primeras decisiones al frente del Colegio?
R.- Esta no es una Junta presidencialista, como no lo ha sido ninguna desde que ocupo algún cargo de responsabilidad en este Colegio. De manera que las decisiones son y serán colegiadas, como siempre. Por lo tanto, no hay “primeras decisiones”, sino una continuidad de los proyectos –grandes y pequeños–, que estaban en marcha en la anterior etapa de Presidencia de Javier Climent.
P.- ¿Ha notado ya la presión de presidir el Colegio tanto por trabajo, atención a colegiados, medios de comunicación, etc…?
R.- El departamento de Secretaría, en este Colegio, y creo que en todos en general, es ya de por sí muy intenso, porque además de gestionar y coordinar todos los departamentos internos (administración, personal, cursos, documentación, asesorías y un largo etcétera), se ocupa también de la atención directa a muchos colegiados, que se acercan todos los días al Colegio con problemas que resolver. Es decir, que personalmente estoy acostumbrada a la presión. Efectivamente, ahora hay que sumar la atención a los medios, pero afortunadamente cuento con la ayuda inestimable y la enorme capacidad del nuevo secretario, Juan Salmerón, que asumirá gran parte de las tareas que realizaba yo anteriormente.
P.- Para aquel que no conozca cómo es esta institución valenciana, ¿qué destacaría o cómo lo describiría?
R.- El MICOF es una corporación de derecho público de carácter profesional, con personalidad jurídica propia y plena capacidad de obrar para el cumplimiento de sus fines. Aunque tiene como ámbito la provincia de Valencia, también tiene muchos otros colegiados que se adscriben voluntariamente de otras provincias. Sus funciones son las de ordenar la profesión farmacéutica, vigilar que el ejercicio profesional se realice cumpliendo las normas deontológicas, defender los intereses de los colegiados, negociar, firmar y denunciar los conciertos o convenios relativos a la prestación farmacéutica de la Seguridad Social y otras entidades públicas o privadas en representación de los colegiados, entre otras muchas sobre las que destaca la actividad de formación, con la organización de decenas de conferencias, cursos y jornadas de actualización para los profesionales, muchas veces en colaboración con las universidades.
P.- Tanto es así que han tenido que ampliar instalaciones…
R.- Hasta tal punto es elevada esa actividad que ha sido necesaria la construcción de una segunda sede colegial ubicada en el Parque Tecnológico de Paterna en la que se ubican distintos servicios: los Laboratorios de Control de Calidad y Formulación Magistral, de Análisis Clínicos, de Salud Pública y Alimentación; y de Medio ambiente; el taller de Ortopedia, las aulas específicas de Informática, Atención Farmacéutica y Analítica y otras polivalentes. Además, cuenta con el Auditorio Salvador Ibáñez, un recinto destinado a exposiciones, audiciones, presentaciones, etc. En la sede actual de Conde de Montornés, un edificio histórico y singular, quedarán los servicios de Administración, Secretaría, Gabinete Jurídico, las funciones institucionales y de representación del colectivo y otros, como el futuro museo colegial y la biblioteca.P.- Finalmente, ¿qué supondrá la implantación total de la receta electrónica en la Comunitat?
R.- El proceso de implantación de la receta electrónica ha sido muy complejo porque supone un cambio radical en la operativa a la que estaban acostumbrados los farmacéuticos durante muchos años. Nuestro objetivo ha sido siempre facilitarles esa transición desde todos los puntos de vista (técnico, económico y funcional). Así, previamente a la implantación, hemos obtenido un gran número de subvenciones y ayudas por parte de la administración para que el proceso fuese lo menos oneroso posible para los colegiados. Del mismo modo, la adquisición de equipos y programas se ha hecho también exigiendo las mejores condiciones económicas a las empresas que participaron en los concursos. Qué duda cabe que la receta electrónica, cuando esté totalmente implantada, mejorará mucho la gestión de las oficinas de farmacia, evitará errores y permitirá desarrollar de manera más eficaz la Atención Farmacéutica.