
El Hospital General de Valencia promueve sus grandes líneas de investigación por medio de la Fundación Investigación Hospital General. La transversalidad ha permitido a los responsables del hospital establecer una comunicación real entre los facultativos del área de asistencia y del área de centros de investigación. El modelo del hospital impulsa la gestión de la investigación y la docencia a través de un conjunto de actividades que, junto con la asistencial, conforman elementos inseparables. De este modo, la fundación proporciona las infraestructuras y servicios a los investigadores, además de gestionar los fondos para financiar los proyectos. 2.071 m2 que integran tres unidades de Investigación con laboratorios dotados con la tecnología necesaria para dar soporte a proyectos de investigación de máximo interés en la actualidad y poder así incorporar nuevas fórmulas con las que mejorar los procesos médicos y quirúrgicos. La Fundación cuenta con un presupuesto de tres millones y medio de euros y da apoyo a 68 becarios. Su gerente es el doctor Julio Cortijo.
P.- ¿Qué supone para el hospital contar con una Fundación de Investigación dentro del centro?
R.- Supone tener la facilidad para hacer investigación. Contribuye a la docencia y permite a todo el personal del hospital una mayor rapidez de acceso y eficacia en la gestión de la investigación. En suma, un intento de favorecer al profesional sanitario del hospital.
P.- ¿Cuál es el objetivo primordial de este Centro de Investigación? ¿Curar?
R.- El objetivo primordial es estar a la vanguardia. Hay que intentar que las técnicas y conocimientos que aún están en una fase de no consolidación en la práctica diaria, puedan comunicarse desde la parte superior del hospital (cuarto piso) hacia los propios clínicos de la zona inferior. Los clínicos utilizan las técnicas normalizadas y deben tener acceso a las más novedosas. Tenemos interés científico en mantener una actividad investigadora aunque sea para pocos enfermos y esa oportunidad de buscar esas nuevas técnicas la tenemos aquí.
P.- La Fundación inició su andadura en 1999 pero desde 2008 ya alcanza una extensión de más de 2.000 metros cuadrados. ¿Está satisfecho?
R.- Estoy satisfecho porque hemos avanzado de una forma importante pero lo que está claro es que no hay que ser conformista y quedarnos con lo que hay. Tiene que ir creciendo y dando más servicios y logrando más espacios dentro del edificio docente que se está planteando. Cada vez hay más personal implicado y no cabremos. Estoy satisfecho pero tenemos que ir a más. La diferencia es que esta Fundación sí tiene un espacio físico para la investigación. Aquí hay gestión de investigación e investigación. Aquí un médico del hospital o enfermero con un proyecto puede subir a la Fundación y se la dará un sitio y ayudará para que tenga facilidades para hacer la investigación.
P.- La Unidad de Terapia Celular para medicina regenerativa, ¿qué labor desarrolla y qué es la sala blanca?
R.- Es una línea prioritaria de investigación, quizá la más novedosa y difícil para desarrollarse. Es una zona con distintos habitáculos que por medio de un sistema de filtros hepa logra la esterilidad completa de la sala filtrando el aire puro. Eso protege al paciente porque la sala blanca es de alta seguridad y tiene ventajas porque todo lo que se manipule ahí se le puede poner a un enfermo en sangre porque está estéril. Es de bioseguridad porque lo que se trabaja ahí nunca puede salir fuera. Eso tiene un coste alto porque todos los días del año funciona el aire. La Unidad de Terapia Celular es un desafío. No tenemos fármacos en terapia celular, no es fácil encontrarlos.
P.- La Unidad de Medicina Molecular estudia el diagnóstico para lograr fármacos más precisos. ¿Es una utopía lograr fármacos a la medida de cada persona?
R.- Creo que es la unidad que más se ha desarrollado. Hasta ahora siempre sabíamos que un mismo fármaco podía dar síntomas adversos a una persona y a otra no. Eso lo asumíamos. No responden igual los pacientes a los mismos fármacos. El médico lo cubría porque cada uno tiene una característica diferente. Nos hemos dado cuenta de que eso se puede medir antes para saber si va a ser alguien susceptible o no. Ahora lo predecimos en algunos fármacos. Sabemos la eficacia que una persona tendrá con ese fármaco y es puede ahorrar los seis meses de tratamiento. Eso se llama diagnóstico fármaco-genómico donde te hacen tu perfil para saber cómo vas a reaccionar. La influencia de tus genes en el fármaco marca la medicina individualizada. Y eso irá a más pero en fármacos importantes, no en todos.
P-. Por poner un ejemplo, apuestan por un tratamiento a la carta en el cáncer de colon.
R.- Estamos en un proyecto de muestras de biopsias de cáncer de colon y antes de empezar la quimioterapia se remiten aquí para saber si ese tumor es susceptible a un grupo farmacológico para informar rápidamente al oncólogo de que le dé ese grupo terapéutico u otro alternativo. Llevamos 1.200 pacientes en un año.
P.- ¿Cómo se puede calibrar la importancia del gen K-RAS?
R.- Es un factor intracitoplasmático de las células cancerígenas que no sabemos por qué, pero por ejemplo, en el cáncer de colon, hace que ese gen cambie y esa célula cancerígena se hace resistente a ese fármaco. Sin embargo, algunos pacientes, el 49%, tienen ese gen salvaje, no mutado. Sabemos quien lo tiene sensible y quien mutado. Eso va prolongar la esperanza de vida en una gran cantidad de tiempo.
P.- Trabajan en el diseño de un piloto dirigido a diabéticos. ¿Puede explicarnos cuál es la finalidad?
R.- Es lo que se llama un proyecto de nuevas tecnologías. Lo que colapsa la sanidad muchas veces es la visita continuada del enfermo crónico. Tiene que acudir a revisión cada mes y durante ese tiempo que está en su casa no le puedes ayudar. Una forma de acceder a él es aplicar las nuevas tecnologías, las TIC. Si pudiera tener un monitor en su casa podría argumentar con él y recibiría datos para enviarle por sms, por ejemplo, si es diabético y su nivel de glucosa ha subido porque cenó mucho. Permite interactuar con el enfermo y el paciente no tiene por qué venir. Incluso hay juegos, similares a la consola Wii y el paciente no se mueve de su casa. Por ejemplo, la rehabilitación en una cama donde el paciente ve a un instructor cómo hace los ejercicios y los aplica desde casa.
P.- Dentro de la investigación de vanguardia que aquí se desarrolla. ¿De qué proyecto o ensayo más orgulloso se siente?
R.- Mi formación de base implica que me sienta más identificado con la búsqueda de nuevos fármacos. Hemos conseguido poner un pie en cada sitio en calidad. Pero el descubrimiento de nuevos fármacos es lo que más ilusión me hace. No es fácil, he participado en 3 y he trabajo en muchos. Los fármacos no llegan todos al mercado.
P.- Usted, como catedrático de Farmacología fue responsable de un proyecto de investigación en el aparato respiratorio, basado en la fisiofarmacología. ¿Por qué ha afirmado que las enfermedades respiratorias son una prioridad?
R.- Es una enfermedad de importante incidencia, pacientes crónicos, que viven mucho tiempo, que pierden su calidad de vida, algunos fumadores y otros ex fumadores. No hay fármacos muy brillantes. En la hipertensión, sí hemos conseguido controlarla porque hay un arsenal farmacéutico.
P.- Finalmente, Dr. Cortijo ¿qué le queda por hacer?
R.- Siempre quedan cosas por hacer. Queda mucho que aprender. No me planteo haber llegado al punto máximo. La docencia es muy importante porque permite transmitir a los estudiantes tus conocimientos y experiencias, lo cual requiere de ilusión y reto personal.
Un catedrático en Farmacología apasionado por descubrir nuevos fármacos
Julio Cortijo se licenció en Farmacia por la Universidad de Madrid aunque cambió la meseta por la costa para doctorarse en la Facultad de Valencia. Sabia decisión, sin duda. Completó su formación en Manchester y le fue concedida una beca en 1985 por parte de la Conselleria de Cultura, Educación y Ciencia. A través del Ministerio de Educación y Ciencia, logró especializarse como farmacéutico en análisis de medicamentos y drogas.
Desde marzo de 2007 es el gerente de la Fundación Consorcio Hospital General de Valencia. Este entrañable catedrático hoy ha hecho una excepción con sus alumnos de la Universidad de Valencia. Por primera vez en mucho tiempo, ha controlado el reloj a la hora de impartir su clase del departamento de Farmacología porque desea salir puntual a su cita con Salut i Força. Nada más recibirnos, denota una gran amabilidad y caballerosidad a la hora de enseñar todos los rincones de la Fundación Investigación Hospital General de Valencia. Se siente orgulloso de las instalaciones pero ambiciona seguir creciendo.
De trato cercano con todo su equipo, Cortijo sueña con descubrir nuevos fármacos, con posibilitar que todo aquel profesional del Hospital General de Valencia que quiera investigar, pueda hacerlo. Quiere que el que desee investigar cuente con su espacio y sus recursos. Miembro de numerosas sociedades y academias científicas, articulista de prestigiosas publicaciones, el profesor Cortijo ha recibido diferentes premios a lo largo de su brillante trayectoria debido a su destacable faceta investigadora. La mayoría de líneas de trabajo de Julio Cortijo se han centrado en el área de las vías respiratorias.
Me parece una buena noticia que se investigue y se apoye este tipo de proyectos en Valencia y que se realicen actividades que ayuden a que los que estudiamos materias paralelas a estos proyectos podamos intervenir y aprender. Gracias al Hospital General por el apoyo a los becarios y a los avances en la investigación.