
El glaucoma es una enfermedad del ojo que se manifiesta por hipertensión ocular y una neuropatía degenerativa de las fibras del nervio óptico. Sin tratar conduce a un daño irreversible y con la consecuente pérdida del campo de visión. El tipo más común es el glaucoma de ángulo abierto, conocido como ‘el ladrón de la vista’. Es casi imposible prevenirlo. Sólo con revisiones periódicas al oftalmólogo se puede detectar y controlar. En la Comunitat, el doctor Vicente Zanón, biólogo y doctor en Ciencias de la Unidad de Investigación Oftalmológica ‘Santiago Grisolía’ ha logrado el hallazgo de unos biomarcadores que podrían utilizarse para un diagnóstico precoz del glaucoma, identificando a los pacientes con mayor riesgo de pérdida de visión.
P.- Doctor Zanón, en primer lugar, enhorabuena. Se le acaba de conceder el premio nacional a la mejor tesis de Oftalmología 2008. ¿Qué siente?
R.- Muchas gracias. Siento una alegría enorme por el reconocimiento al largo trabajo realizado en investigación. En nuestro país la investigación no está tan apoyada por las administraciones públicas como en otros países. Es un trabajo apasionante pero que se realiza muchas veces en condiciones precarias. Por ello, que a la larga se te reconozca el esfuerzo, supone una alegría impresionante.
P.- ¿En qué ha basado su tesis sobre la prevención de la ceguera causada por glaucoma?
R.- En la búsqueda de unas moléculas o biomarcadores que puedan ayudarnos a la prevención, básicamente. Empezamos estudiando unas moléculas relacionadas con el estrés oxidativo, como moléculas con capacidad antioxidante. Después pasamos a estudiar la expresión de los neurotransmisores, en concreto la serotonina y su metabolito principal y, finalmente, estudiamos unos marcadores de muerte celular, la llamada apopstosis.
P.- ¿Cómo se logra el diagnóstico a través de esos biomarcadores?
R.- Ese es el principal objetivo de nuestro trabajo, pero aún no lo hemos alcanzado. En una primera fase hemos conseguido identificar una serie de biomarcadores que, potencialmente, se podrían utilizar para diagnosticar el glaucoma al inicio de la enfermedad. Actualmente estamos estudiando la expresión de estos biomarcadores en los diferentes estadios del glaucoma, con el fin de comprobar si se dicha expresión se asocia con la progresión de esta neuropatía. De forma paralela, pretendemos realizar el estudio en el plasma, una muestra más accesible que el humor acuoso, y analizar la correlación entre los resultados obtenidos en el humor acuoso con los que se obtendrán en el plasma.
P.- ¿Cuánto tiempo le ha llevado realizar esta tesis y cuántos años hace que estudia el glaucoma?
R.- La tesis duró 5 años de duro trabajo, pero el glaucoma llevo estudiándolo desde que entré a formar parte de la Unidad de Investigación en el año 2002 y aún continuamos. Paralelamente a la tesis, hemos estudiado otros biomarcadores (de apoptosis, inflamación, disfunción endotelial…) y ahora vamos a abordar en breve un proyecto sobre nutrigenómica en glaucoma. En total llevo siete años estudiándolo.
P.- ¿Cómo definiría usted el glaucoma y por qué deteriora tanto la vista?
R.- Hay muchos tipos de glaucomas. Nosotros hemos centrado nuestro trabajo en el primario de ángulo abierto. De manera general, es una enfermedad que se puede definir por tres características: una presión intraocular elevada, una alteración del nervio óptico y una pérdida de campo visual. El problema es que es una enfermedad asintomática, de modo que el diagnóstico es tardío y el paciente ya ha sufrido una pérdida importante de visión. Se asocia a personas de edad avanzada y por eso, cuando se va perdiendo visión, en un principio, lo achacan a la edad y no a una enfermedad ocular. Cuando acuden al oftalmólogo ya han perdido mucha visión, la cual no se recupera. Normalmente esta pérdida de visión empieza en la periferia y va progresando hacia el centro. Con medicación puede llagar a controlarse su evolución a la ceguera, pero en algunos casos no se frena su progresión hacia la ceguera irreversible, sólo la enlentece.
P.- ¿Por eso se dice que el glaucoma provoca la visión en forma de túnel?
R.- Claro. Se pierde primero la visión de la periferia hacia el centro y el paciente al final sólo ve por la parte central del ojo, de ahí el nombre de ‘visión túnel’.
P.- ¿Qué recomendaciones daría usted para evitar tener glaucoma?
R.- Realmente, no se puede evitar, hoy en día. Aún no se ha encontrado el modo de prevenir el glaucoma o hacer el estudio a una persona para ver si lo desarrollará o no. Así que lo único es ir periódicamente al oftalmólogo para que se hagan las pertinentes revisiones y si se pueda diagnostica lo más pronto posible.
P.- ¿Por eso al glaucoma más común, el de ángulo abierto, se le llama el ‘ladrón silencioso de la vista’?
R.- Efectivamente, porque como no tiene sintomatología aparente, vas perdiendo la vista sin darte cuenta.
P.- ¿Es una patología común?
R.- Es conocida. En el mundo hay sesenta y cuatro millones de personas con glaucoma y, de ellos, siete millones con ceguera bilateral. No obstante, hay que matizar que existen muchos casos no diagnosticados.
P.- ¿Cuáles son los factores de riesgo principales?
R.- La presión intraocular elevada, la edad, los antecedentes familiares de glaucoma, la raza, la miopía severa, la diabetes... Realmente hay muchos factores de riesgo pero no se conocen las causas de la enfermedad.
P.- ¿Cuáles son los tratamientos dependiendo de cada caso?
R.- Principalmente, el tratamiento médico va encaminado a controlar la presión intraocular. Pero si no se consigue controlar, o si se produce un grave empeoramiento de la enfermedad, se recurre a la cirugía. En un glaucoma de ángulo abierto se puede recurrir a varias técnicas quirúrgicas: láser, trabeculectomía de Watson, escleroctomía perforante o no perforante…
P.- Doctor Zanón, se la ha concedido un contrato de cuatro años por el que podrá investigar en la Facultad de Medicina de Valencia y posteriormente lo hará en Harvard. ¿En qué consistirá?
R.- Así es. Supone una gran alegría. En la Comunitat se han concedido a cuatro personas este tipo de contrato. Realizaré un trabajo sobre nutrición y genética en el glaucoma. La relación entre la nutrición y la oftalmología es indiscutible. Por ejemplo, hay enfermedades como la ceguera nocturna que se produce por un déficit de vitamina A. Estudiaremos variaciones polimórficas en genes de factores nutricionales, como las vitaminas, y también los niveles plasmáticos de estos factores. Si encontráramos una asociación entre estos polimorfismos y el glaucoma, nos posibilitaría el abordar nuevas estrategias terapéuticas que podrían ayudarnos a evitar la ceguera glaucomatosa. Estoy muy ilusionado con la perspectiva de trabajar durante un año en un centro tan prestigioso como Universidad de Harvard. Trabajar codo con codo con científicos de renombre internacional es una gran oportunidad de aprender y crecer profesionalmente. Pero no sólo se hace investigación de calidad en el extranjero. España es puntera en este aspecto. Tanto, que los mejores centros de investigación del planeta cuentan con investigadores españoles y/o valencianos entre su personal.
P.- Finalmente, ¿cómo se lo toma un investigador cuando ve que los presupuestos del Estado reducen la partida destinada a investigación?
R.- Siempre la investigación ha ido por detrás de otros sectores en cuanto a asignación presupuestaria. El recorte actual de la investigación en España supone un paso atrás en todo lo que se está haciendo.