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“Ante la gripe A hay que saber convivir; no podemos aislarnos, ni cerrar colegios”

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“Ante la gripe A hay que saber convivir; no podemos aislarnos, ni cerrar colegios”
José María Paricio
Carlos Hernández

Nuevo curso escolar en este mes de septiembre y una preocupación en la mente de todos los padres: la gripe A. Los pediatras advierten que aunque el inv ierno será complicado, no es necesario caer en alarmi smos que sólo saturarán las urgencias. Tanto los responsables de las guarderías como de los colegios deben saber conv ivir con esta pandemia sin necesidad de tener que cerrar sus puertas por el contagio de algún caso. No es el único problema que asumen los servicios de pediatría de la Comunitat, s iempre dispuestos a apoyar a padres y niños ante las patologías habituales. Por ejemplo, en el Hospital de Dénia, se atienden cada año a 25.000 menores de 15 años y se llevan a cabo 1.300 nacimientos. Por cierto, los expertos advierten que durante los dos primeros años de vida, es normal que el menor enferme unas 10 o 12 veces cada ejercicio y que la leche materna es la ‘vacuna total’ que les inmuniza ante las enfermedades más comunes. Es la teoría del Dr. José María Paricio, jefe de pediatría del Hospital de Dénia, experto en lactancia materna. El Dr. Paricio apuesta por la máxima implicación y colaboración de padres y madres en la salud infantil.

P.- En primer lugar, Dr. Paricio, ¿cómo afronta el servicio de pediatría el mes de septiembre? Al ser el del inicio escolar, ¿qué retos afronta?

R.- Bueno, nosotros en septiembre empezamos, poco a poco, a volver a la normalidad del resto del año. Al ser Dénia un lugar muy turístico, hemos pasado el verano atendiendo a gran cantidad de niños extranjeros. La vuelta al cole no nos pantea grandes problemas sanitarios. Intentamos hacer una planificación asistencial y docente con calendario de sesiones común que nos facilite la actualización de conocimientos y la consecución de protocolos comunes para el distrito.

P.- ¿Qué destacaría del servicio que usted dirige?

R.- Somos un servicio constituido por profesionales formados en grandes hospitales del país, que dominamos las técnicas necesarias para diagnosticar y tratar niños con todo tipo de enfermedades, incluso muy graves. Nos hemos especializado en un trato más humano y respetuoso hacia niños y familias, considerando a niños y madres no como pacientes pasivos, sino como seres competentes y capaces de colaborar y poder decidir sobre sus problemas de salud. Hemos primado aspectos preventivos y educativodivulgadores de nuestra profesión y si algo hay importante en prevención de salud en la infancia son las vacunas que previenen enfermedades y dentro de ellas la mejor vacuna, la vacuna total: la lactancia materna.

P.-. Tengo entendido que tienen iniciativas y proyectos pioneros en España como es el concurso fotográfico de lactancia materna...

R.- En 1996 iniciamos un ambicioso proyecto de promoción de la lactancia materna centrándonos en la imagen en sí de la misma; hay una ambigüedad tremenda en la mirada de Occidente al pecho femenino con su doble función, la nutricia, totalmente censurada y la sensual, magnificada y facilitada por encima de la otra. Decidimos recuperar esa imagen prohibida y promocionarla, hacerla cotidiana, reintegrarla en la sociedad hasta lograr que la mujer lactando no se siéntese mal-observada. El concurso anual de fotografías de lactancia ha pasado de recibir menos de 100 fotos y 3 premios el primer año a más de 1.000 fotografías de todo el mundo y otorgar más de 25 premios.

P.- ¿Qué diferencias hay para el bebé entre lactancia materna o leche en polvo?

R.- Todas. Los niños alimentados con fórmulas artificiales están más expuestos que los amamantados a padecer enfermedades infecciosas: enferman más, hacen más visitas a los centros de salud y a urgencias, toman más medicamentos, e ingresan más en los hospitales. Nutricionalmente los alimentados con sucedáneos tienen más problemas de digestión, ya que toman una leche que no es de su misma especie. Ala larga, tienen riesgo de padecer más alergias y enfermedades de tipo inmunitario como diabetes y otras. Su desarrollo psicomotor está más dificultado que el de los niños amamantados. La madre que amamanta se protege de la anemia, del riesgo futuro de descalcificación y fracturas y de ciertos tipos de cáncer. Su familia ahorra dinero y su comunidad economiza en gasto sanitario, en producción o importación de fórmulas y complementos (biberones, tetinas) y en reciclaje de desechos contaminantes. La lactancia materna es ecológica. La leche materna es de tal manera el patrón de oro, que hasta lo han tenido que reconocer en los últimos años los fabricantes de fórmulas artificiales, que no cesan de investigar qué más hay en la leche materna para incorporarlo a su productos. De momento, han conseguido fórmulas químicamente similares a la leche de mujer, pero es imposible, tecnológicamente, que puedan incorporar las innumerables defensas que contiene la leche materna.

P.- Usted se especializó en las infecciones del primer año de vida del bebé. ¿Cuáles son los riesgos fundamentales en ese

primer ejercicio?

R.- Fue un trabajo epidemiológico de campo en nuestro distrito presentado en el departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. Con la ayuda de los pediatras del Servicio de Pediatría y los de los centros de salud, seguí una cohorte de 1.500 niños nacidos en nuestro hospital y pude demostrar como los alimentados con biberón ingresaban 5 veces más por infecciones respiratorias (bronquiolitis, neumonía) y 14 veces más por infecciones gastrointestinales (diarrea por rotavirus y otros virus) que los amamantados de forma exclusiva. Eso ocurre en el primer año de vida, especialmente en los primeros 6 meses que es cuando los bebés son más frágiles.

P.- ¿Hay alguna recomendación eficaz contra el cólico del lactante?

R.- Que los padres sepan antes de tenerlos, que sus hijos llorarán, que no son muñecos; dar pecho y cogerlos en brazos para que no lloren o paren de llorar, son buenas estrategias para abordar el cólico del lactante. Es absurdo pensar y no está demostrado que los niños se malcríen por cogerlos en brazos y acunarlos. El cólico del lactante no se sabe bien lo que es y no tiene tratamiento médico: ni medicinas clásicas ni alternativas lo curan. No conviene administrar medicamentos ni infusiones, que a veces han resultado en intoxicación. La leche de vaca lo puede empeorar y en niños amamantados a veces da resultado que las madres beban menos leche. Remedios populares como acunarlos en brazos boca abajosujetándoles el abdomen, o bañarlos, o sacarlos a pasear en el coche familiar y hasta si me apuran la tradición valenciana de “trencar l’enfit”, son inofensivos y pueden ser eficaces de modo más o menos transitorio. Realmente, suele ocurrir más en niños tragones, regordetes, que se pasan el día pidiendo de comer, biberón o teta.

P.-¿Qué síntomas hacen prever la muerte súbita y cuál es la postura ideal para el descanso del bebé?

R.- Aunque es muy raro y no debe de ser motivo de angustia para ningún padre, es un evento trágico e irremediable que vale la pena combatir con lo que hoy sabemos que es eficaz: ponerlos a dormir boca arriba, no fumar en el domicilio familiar ni exponerlos nunca a humos de tabaco, acostarlos en superficies no demasiado blandas sin abrigarlos excesivamente y amamantarlos son las estrategias fundamentales para prevenir la muerte súbita. Si el bebé está despierto y vigilado, puede ponerse boca abajo, cambiarlo de postura y, si es algo mayorcito, incorporarlo apoyando la espalda y jugar con él y ponerle delante cosas que le estimulen a incorporar la cabeza. Así la parte posterior de la cabeza no se aplana demasiado.

P.- Hablemos un poco de su área. ¿De cuánto personal está dotado el servicio y a cuántos niños y niñas atiende el servicio de pediatría?

R.- Atendemos a una población de unos 25.000 menores de 15 años, con 1.300 nacimientos anuales. Tenemos protocolos de optimización de la hospitalización y la estancia y ello hace que seamos uno de los servicios de España con menor tasa de hospitalización y menor estancia media (3 días para lactantes y escolares y 6 para neonatos). Ingresamos unos 100 neonatos, 150 lactantes y 250 escolares al año. Por el momento somos 7 pediatras y en breve se incorporará uno más.

P.- ¿Cuáles son las patologías infantiles principales que deben tratar en el departamento de salud de Dénia?

R.- En hospitalización no neonatal la patología respiratoria (bronquiolitis y neumonía) y las gastroenteritis seguidas de infecciones de orina y sepsis-meningitis. En neonatos hospitalizamos sobre todo problemas de prematuridad y bajo peso y en menor medida ictericia y problemas respiratorios. En seguimiento ambulatorio es el asma y la rinitis las que se llevan la palma, seguidas muy de cerca de problemas neurológicos (epilepsia, parálisis cerebral, retrasos del desarrollo psicomotor, cefalea, trastorno del déficit de atención (TDA) y del espectro autista (TEA) y enfermedades raras). Problemas nutricionales (obesidad y en menor grado desmedro o desnutrición), endocrinológicos (diabetes), renales y cardiológicos les siguen a la zaga.

P.- ¿Cuál es la edad más complicada para la salud de un niño?

R.- Probablemente, el momento más delicado tiene que ver con toda la vida intrauterina y el tiempo perinatal. Estar muchas veces enfermo ocurre en los primeros 2 años, sobre todo si no han sido amamantados, con un pico agudo en el momento de acudir a guardería por vez primera. Son niños sanos, normales, que se ponen enfermos hasta 10 o 12 veces al año. Posteriormente la preadolescencia y adolescencia como tránsito a la vida adulta constituyen momentos difíciles por las pocas estructuras sociales y culturales de apoyo que existen, con escasez de paradigmas adecuados.

P.- Antes le preguntaba por el inicio del curso escolar. Tanto en la OMS, como en la administración y en el colectivo de padres hay una gran preocupación por la gripe A.

R.- Se está alarmando innecesariamente a la población y es fácil que nos encontremos ante situaciones de desborde de los recursos sanitarios a partir del otoño, cuando lo previsible es que tengamos dos oleadas simultaneas de gripe: la habitual de todos los años y la nueva. Ambos tipos de gripe están causadas por virus similares y afectan a porcentajes elevados de la población, con gravedad y mortalidad probablemente parecidas. Nadie está contando todos los años el número de afectados por gripe estacional porque es incontable (se calcula que en España entre 3 y 4 millones de personas la padecen cada año, o sea, en torno a 1 de cada 10 habitantes), y no se sabe bien su mortalidad porque es imposible de calcular, pero se estima alrededor del 1 por mil.

P.- ¿Qué recomienda como pediatra a los padres antes la gripe A? Habrá quien no quiera llevar a sus hijos a clase si algún niño la padece...

R.- En estos momentos ya estamos en situación de pandemia, cualquiera que tenga fiebre y síntomas catarrales puede que sea debido al virus de la gripe. Esto es así y debemos acostumbrarnos a vivir con ello, como convivimos con la gripe invernal anual. Ya no está indicado tomar muestras a ver si es o no es, salvo en casos graves que requieran hospitalización. No podemos aislarnos nosotros y a nuestros niños, sería absurdo: los niños pueden y deben asistir al colegio. Las aulas deben ser espaciosas y aireadas, ventilándolas con frecuencia, hay que acostumbrar a los niños a taparse la boca al toser y no deben compartir los utensilios de comer. Es fundamental lavarse las manos frecuentemente. Si un niño padece fiebre y catarro debe dejar de asistir al colegio hasta uno o dos días después de que cesen los síntomas o, como mínimo, una semana. Aunque sea diagnosticado de gripe A, no está indicado el cierre del colegio.

P.- Finalmente, ¿los padres nos preocupamos en exceso por nuestros hijos? Hay quien lleva a su criatura al pediatra por cualquier cosa y quiere un móvil de su médico para localizarle 24 horas al día...

R.- Para mí, los padres y en especial y en todas las sociedades, las madres, son la salvaguarda, la garantía de la salud de sus hijos. Pueden y deben preocuparse por ellos. Es cierto que sería necesario impartir en escuelas de padres y en la escuela e institutos y difundir a través de los medios de comunicación, normas básicas de autocuidado, de conocimiento del propio cuerpo, de primeros auxilios y RCP básica, de estilos de vida saludables. No es bueno poner a ciegas toda tu salud en manos ajenas, aunque sean las de un médico. Prefiero ciudadanos que se co-responsabilicen del cuidado de su salud.

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