La actual crisis económica y financiera añade un nuevo reto al sistema sanitario de nuestro entorno. Hoy día, los problemas más importantes de los sistemas sanitarios no son la gestión de sus recursos, en la búsqueda de la eficiencia de la mismos, o la gestión y garantía de la calidad de los servicios, o incluso la importante falta de profesionales sanitarios, sino que el problema más importante es la búsqueda de la sostenibilidad financiera del sistema sanitario. Son bien conocidos los factores condicionantes del gasto sanitario. Unos relacionados con el mayor consumo de recursos sanitarios, como expresión del aumento de la demanda, bien por una mayor esperanza de vida, mejores expectativas de los pacientes o la mejora de la accesibilidad a los medios diagnósticos y terapéuticos, entre otros.
Estos aumentos del gasto están más influenciados por los patrones de respuesta sanitaria que por los cambios de los patrones de la morbilidad, con la clara excepción de la gestión de los pacientes crónicos. El 88% de los mayores de 65 años, que ya son mas del 18% de la población, tienen una o más patologías crónicas y un 25% de los mismos tienen cuatro o más condiciones crónicas y ello supone el 75% de gasto sanitario. La realidad del aumento del gasto sanitario por encima del PIB, nos obliga a tomar medidas de gestión sanitaria estratégica y operativa. Como planteamiento estratégico pueden mencionarse los modelos asistenciales integrados, huyendo de las posiciones autónomas de primaria y especializada, en segundo lugar los modelos de financiación capitativa, basados en el hecho de que el paciente elige y el presupuesto sigue al paciente. En tercer lugar estarían las iniciativas basadas en la participación de empresas privadas en la gestión de los servicios de financiación pública, preservando el carácter público y abriendo la gestión al principio de trasferencia del riesgo.
La gran mayoría de los esfuerzos en las últimas décadas se han dirigido hacia los pacientes con enfermedades agudas y fruto de ello es el gran desarrollo de los servicios de urgencias de los hospitales, y la consolidación del sistema ante la respuesta urgente. En esta capacidad de respuesta ante la patología aguda se basa gran parte de la calidad que los ciudadanos otorgan al sistema sanitario. Pero la realidad ha ido modificándose a lo largo de las últimas décadas y el perfil del paciente ha ido evolucionando, fruto de la mayor expectativa de vida y de la transformación de pacientes con enfermedades mortales a corto plazo, desde el momento del diagnóstico, en enfermos con enfermedades crónicas y paulatinamente más discapacitados y dependientes.
El modelo actual del sistema sanitario se ha basado en la gestión de la patología aguda, pero la realidad es que tres de cada cuatro pacientes que acuden a las consultas de atención primaria tienen enfermedades crónicas y son pacientes complejos, con patologías relacionadas con la diabetes, la artritis, las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas, la obesidad y las patologías mentales. Ala vez un paciente crónico establece 16 contactos con especialista al año. El 80% de los pacientes que acuden a los servicios sanitarios presentan alguna patología crónica y el 75% del gasto sanitario es consecuencia de los servicios prestados a pacientes crónicos.
Podríamos decir que estamos ante una pandemia de enfermedades crónicas con un aumento de la demanda de servicios sanitarios y sociales. Además este paciente más crónico es, a la vez, más conocedor de sus derechos y con más expectativas y conocimiento de lo que espera de los servicios sanitarios. La gestión de las necesidades del paciente crónico debe de integrar todas las posibilidades terapéuticas: el tratamiento de los procesos agudos, la hospitalización a domicilio, las consultas de alta resolución y la gestión de los servicios socio sanitarios.
Es el tránsito desde la disfunción clínica y la discapacidad funcional hasta la dependencia. Estamos ante un gran reto para los profesionales de la salud, para los gestores sanitarios y para las autoridades sanitarias: la respuesta a las necesidades de los pacientes con patologías crónicas.