
Creo que no me equivoco si digo que hoy, casi todos hemos abandonado las clásicas máquinas de fotos con su carrete, el revelado, la espera de un día para ver el resultado de nuestras instantáneas, las fotos acumuladas en cajones esperando pasar a un álbum prometido… Hoy la fotografía es digital, inmediata y barata. La podemos archivar en el ordenador o en una memoria externa, transportar fácilmente, enviar a amigos al otro lado del mundo por correo electrónico, recortar, modificar y mil cosas mas, impensables hace escasos años.
Pues bien, la radiología ha seguido el mismo proceso que la fotografía. Se ha hecho digital y con ella hemos abandonado las placas, los sobres, y los negatoscopios (esos sistemas de iluminación que hemos usado los médicos para ver las radiografías). Y exactamente igual que en el caso de la fotografía, hoy podemos archivar las radiografías digitales en un ordenador, mejorar su calidad, y enviarlas al otro lado del mundo. Son enormes ventajas que han facilitado enormemente la atención a los pacientes, el diagnostico mas preciso y mas rápido y un ahorro importante de gasto en material fotográfico. Incluso una menor contaminación, al no tener que usar líquidos de revelado y destruir radiografías con alto contenido en poliésteres y plata.
Una de las grandes ventajas de la radiología digital es la llamada telerradiología. Como su nombre indica, se trata de poder ver las imágenes radiográficas de un paciente a mayor o menor distancia (tele) del lugar donde se han obtenido. La telerradiología nos permite poder hacer un diagnóstico desde un lugar remoto y de forma inmediata sin que el paciente sea consciente de que esto es así y evitándole viajes innecesarios. Muchos servicios de radiología están ya aplicando la telerradiología para poder aprovechar mejor la escasez de radiólogos. Un paciente puede ir a un ambulatorio, realizarse un estudio y pocos minutos después el radiólogo que está en el hospital verá las imágenes y emitirá un informe. Además, mediante estos sistemas podemos guardar y revisar las radiografías en distintas visitas y así comparar las distintas placas hechas al paciente y comprobar la evolución de su enfermedad. Pero no todo son buenas noticias. También la telerradiología se puede usar de forma inapropiada. Algunos países, ante la falta de radiólogos, están enviando las imágenes a otros para su diagnóstico. Recientemente, Inglaterra remitió 400.000 estudios a distintos lugares de Europa para que fueran informados. Ésta es una buena práctica siempre y cuando se garantice la confidencialidad de los datos y la adecuada cualificación de los radiólogos que realizan los informes a distancia. Desgraciadamente, muchas veces el estudio pierde valor diagnóstico porque el radiólogo ‘remoto’ no dispone de toda la información y no está en contacto directo con los otros médicos del centro. El trabajo en equipo es hoy muy importante en especial en las enfermedades graves y complejas como es el caso de los tumores. Por ello, existe una gran preocupación acerca del uso apropiado de la telerradiología y muchos países occidentales están adoptando medidas legislativas para regularla. Como en casi todos los avances científicos, la ética juega un importante papel a la hora de su aplicación. En los años próximos vamos a ver una expansión de los sistemas digitales. El médico podrá pasar visista con toda la información sobre el paciente en su pequeño teléfono móvil, se evitarán viajes a los pacientes y se realizarán diagnósticos de forma casi inmediata. La Telerradiología formará parte de la llamada telemedicina, que comprende otros aspectos no radiológicos como la visita domiciliaria al paciente vía Internet, el envío de resultados de análisis, y otras muchas cosas. Los radiólogos podemos y debemos usar la telerradiología, pero preservando los valores fundamentales de la buena práctica médica. Para ello, mi consejo es no perder nunca el contacto humano con los pacientes y entre profesionales. La telerradiología es y será una herramienta más de gran utilidad en situaciones muy concretas si se somete al control de un buen sistema sanitario.