
Actualmente, la medicina de urgencias y emergencias no es una especialidad médica reconocida. Sí que es cierto que, desde hace ya algunos años, la propia sociedad que nos ampara la SEMES (Sociedad española de Medicina de Urgencias y Emergencias) lucha para que el Ministerio de Sanidad concrete los plazos para que se haga realidad algo que no sólo los médicos de urgencia demandan, sino que una sociedad moderna nos exige. Es evidente que la formación actual del medico de urgencias y emergencias pasa por ser en un 80-90% autodidacta ya que la mayoría de sus facultativos vienen generalmente de la especialidad de medicina de familia, son médicos generales y excepcionalmente de medicina interna. Ello supone una formación heterogénea, voluntarista y a todas luces insuficiente para asumir el reto de una atención de calidad al usuario. Si hay una parte de la medicina donde la actuación en los primeros momentos de un paciente critico o con una patología a tiempo dependiente es decisiva para garantizar su pronóstico vital, es la medicina de urgencias. Ante un paciente de estas características es el momento de actuar, no hay tiempo para consultas, no hay tiempo que perder.
Es evidente que los médicos de urgencias están plenamente capacitados para resolver estas emergencias vitales pero esto no es suficiente. Necesitamos seguir formándonos día a día en nuevas tecnologías que nos permitan diagnosticar más precozmente al paciente y, por tanto, aplicar el tratamiento más eficaz en cada caso. Sirva de ejemplo la ecografía que, aplicada precozmente por médicos de urgencias, en el caso de un politraumatismo, ha resultado ser muy eficaz a la hora de detectar lesiones internas que requieren actuación inmediata, desaconsejándose su traslado al servicio de radiología. Permite discriminar con mucha fiabilidad qué enfermos deben de ser rápidamente intervenidos quirúrgicamente y en qué situaciones se permite una actitud expectante. Ello no suponen ningún conflicto de competencias ni intrususimo con otras especialidades, simplemente reivindicamos el uso de una herramienta que necesitamos para realizar correctamente una adecuada valoración en un grupo bien seleccionado de pacientes y de patologías. Hoy en día, ya hay equipos de ecografía portátiles disponibles en algunas unidades de SAMU en varias comunidades autónomas (Madrid, País Vasco, etc.).
Además, de estos usos diagnósticos, la ecografía es útil al reducir las complicaciones derivadas de las técnicas invasivas aplicadas a pacientes críticos: vías venosas centrales, drenaje de derrames plurales o paracentesis evacuadotas (extracción de líquido libre del abdomen). La exacta localización del punto de acceso facilita el éxito de la técnica y evita problemas que, en ocasiones, pueden ser graves: hemorragias, neumotórax, quilotorax, punciones arteriales, etc…
Actualmente, está en marcha un plan estratégico que incluye a los SAMUs de las tres provincias de la CV para que en todos los niveles asistenciales estén dotados con los equipos y la formación necesaria que permita mantener los cuidados respiratorios de estos pacientes dentro de un proceso asistencial continuo y perfectamente ensamblado que va a permitir tratar de forma optima a estos pacientes que, sin duda, son una de las causas más frecuentes de demanda de atención urgente.
Para que estos proyectos y muchos más que por razones de espacio no puede exponer se puedan implantar de forma homogénea, en todos los servicios de urgencias de la CV es necesario que se reglamente la especialidad de medicina de urgencias y emergencias, que de acceso a una formación MIR especifica, que asegure los contenidos teórico-prácticos y dote a los servicios de los recursos técnicos necesarios para conseguir una medicina de urgencias con la máxima calidad y garantías, cuyos beneficiarios son aquellos pacientes que más lo necesitas: los pacientes con una emergencia médico-quirúrgica.