
Tradicionalmente, los episodios de insuficiencia respiratoria grave se tratan con intubación orotraqueal y conexión a un ventilador mecánico previo a la sedación y relajación del paciente. Esto supone un ingreso en la UCI y desde luego un riesgo no despreciable de contraer una infección nosocomial asociada al ventilador. Esta complicación presenta un índice de mortalidad que varía entre el 20 y 70% si tomamos en consideración la causa del fallo respiratorio agudo. Son los pacientes que ingresan inmunodeprimidos los que, sin duda, presentan mayor riesgo.
Actualmente, existe una buena alternativa a la ventilación mecánica tradicional en un número cada vez mayor de enfermedades y en pacientes con un perfil adecuado para su uso. Estoy hablando de la Ventilación Mecánica No Invasiva (VMNI) que es el uso de dispositivos que suministran presión positiva al pulmón, además de oxígeno, en las concentraciones necesarias pero sin que el paciente deba dormirse ni manipular su vía aérea con un tubo endotraqueal. Esta presión se administra a través de una mascarilla que puede ser más o menos sofisticada y que permite la cooperación consciente del paciente, asiste a su musculatura respiratoria previniendo su fatiga y proporciona una mezcla enriquecida de oxígeno a una presión regulable. Ello favorece el intercambio gaseoso y la ventilación pulmonar. Se trata de una técnica que nos permite ‘ganar tiempo’ para que la medicación especifica actúe y ayude a rescatar al paciente antes de que sea demasiado tarde y haya que proceder a la intubación convencional. Es evidente que esta técnica se emplea con unos equipos determinados, generalmente respiradores específicos, o bien de críticos con modulo incorporado de VMNI y se aplica a un perfil de pacientes escrupulosamente seleccionados con un protocolo concreto. Es imprescindible disponer de un personal entrenado y cualificado, donde el papel de enfermería es clave para el éxito. Es muy importante transmitir al paciente un mensaje positivo y empatizar con sus necesidades, sobre todo, en los primeros momentos cuando el paciente esta más asustado y necesita más apoyo psicológico. Las indicaciones de la VMNI incluyen un gran número de procesos y cada vez existen nuevas indicaciones que van sumándose a las ya existentes. Urgenciólogos, intensivistas, anestesiólogos, pediatras, médicos rehabilitadotes, fisioterapeutas, cardiólogos, etc... son algunas de las especialidades que la pueden incluir en su cartera de servicios. Es necesario una estrategia común de implantación y cuidados que asegure la continuidad asistencial independientemente del servicio o durante los traslados que por el proceso primario del paciente pueda requerir. Está claramente demostrado que cuanto más precoz sea la aplicación de la técnica, mayor posibilidad de éxito obtendremos. Es necesario implantar un plan director que permita aplicar VMNI no ya en el hospital sino incluso en el propio domicilio del paciente si es necesario, procediéndose a un traslado con las unidades de SAMU perfectamente dotadas y entrenadas en el manejo de la técnica. Estamos precisamente viviendo momentos de incertidumbre relacionados con el inicio de una posible pandemia por gripe porcina donde la ventilación mecánica y los cuidados respiratorios pueden tener un papel importante en la asistencia respiratoria a los pacientes más graves. La VMNI puede ser una buena alternativa a la ventilación convencional, evitar intubaciones, reducir estancias en UCI y costes económicos así como dar cobertura a un mayor número de pacientes en situaciones de emergencia sanitaria por patologías que comprometan la función pulmonar.