
La especialidad de angiología y cirugía vascular trata desde patologías relativamente sencillas, como las varices o el pie diabético, a otras enormemente dificultosas y muy peligrosas, como la aneurisma de aorta abdominal, la úlcera varicosa, la isquemia crítica o la trombosis venosa. En las últimas décadas, el aumento de pacientes que sufren estas enfermedades ha crecido casi a la misma velocidad que la actividad del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular, que dirige el doctor Eduardo Ortiz, quien puso personalmente en marcha este departamento hace ya quince años, convirtiéndolo en una unidad de referencia para toda la Comunitat Valenciana.
P.- ¿Qué es una enfermedad vascular y cuántos tipos hay?
R.- La enfermedad vascular, en principio, afecta a las arterias, venas o linfáticos. Fundamentalmente, es lo que solemos ver habitualmente en los hospitales, y aunque la gente nos confunde con los médicos del corazón, en realidad se trata de especialidades distintas.
P.- ¿Qué tipos de enfermedades vasculares existen? ¿Hay unas más graves que otras?
R.- Evidentemente. Todas las arterias que irriguen un territorio fundamental como pueda ser el cerebro, si dan problemas, puede ser muy grave. Si no llega sangre al cerebro por obstrucción o estrechamiento se produce una embolia cerebral, y el enfermo o se muere o queda hemipléjico. Esa es una de las peores. Si hay un problema en las arterias que van a los riñones, el enfermo puede perder el órgano y entrar en insuficiencia renal: puede morir o, cada tres días, tener que ir a hemodiálisis. Si ocurre en una de las arterias que van a las piernas y no se solucionan, habrá que cortar la pierna. Por eso, existen las enfermedades que yo llamo de las tres M, que son muy frecuentes en la Comunitat, y que producen morbilidad (que algo te pasa mal en el cuerpo), mutilación (pierdes una parte de tu cuerpo, habitualmente las piernas) y mortalidad. En el caso del aneurisma, por ejemplo, si se produce una rotura, nadie puede sobrevivir, y es una muerte fulminante.
P.- ¿Ha avanzado mucho la ciencia para detectar una enfermedad vascular?
R.- Yo creo que sí. Fundamentalmente, en dos campos. De un lado, el campo del diagnóstico. Usted me hace una entrevista con una grabadora muy pequeña que hace años era enorme. Ahora, la tecnología permite obtener imágenes en 3D y, cuando yo me formé como residente, sólo tenía mis manos para ir midiendo los pulsos, con endoscopio, y no había otra tecnología. Ahora, en cambio, tenemos el doppler. Por otra parte, el tratamiento mediante cateterismo a través de las arterias también ha evolucionado muchísimo. De hecho, ahora tratamos un sesenta por ciento de los pacientes mediante cateterismo, y un cuarenta por ciento con cirugía abierta.
P.- Hablemos, doctor Ortiz, de los trasplantes renales en adultos usando dos riñones pediátricos. ¿Cómo se realizan y cuál es la mayor dificultad que entrañan?
R.- Es una alternativa a la escasez de riñones. De hecho, en este hospital tenemos una lista de espera de cien enfermos para ser trasplantados, aunque esta intervención también se halla disponible en La Fe, Alicante y toda España. No hay enfermos bastantes para proporcionar riñones suficientes a todos los pacientes con insuficiencia renal, y se están buscando diferentes alternativas, como que un hermano le ceda un riñón a su padre, a su madre, a su hermano… Es decir, estamos hablando de donantes vivos o que están en la UCI y aceptan la donación. Aquí, en la Comunitat, se han llevado a cabo ocho intervenciones, y sólo nos supera, en toda España, el Hospital San Carlos, de Madrid. La dificultad es, simplemente, de tamaño.
P.- ¿A qué pacientes se les aplica esta técnica?
R.- Sólo a pacientes con insuficiencia renal terminal. No les funciona para nada el riñón y tienen que estar con la servidumbre, día sí y día no, de acudir a un centro para estar enchufado a la máquina de hemodiálisis durante cuatro horas, porque es su única solución para sobrevivir.
P.- ¿Y qué le dicen esos pacientes trasplantados que ven mejorada su calidad de vida?
R.- Los pacientes trasplantados ven el cielo abierto cuando les ofertas el trasplante. Quien trata con ellos es el nefrólogo, de todos modos.
P.- ¿Cuáles son las expectativas de éxito en lo que respecta al funcionamiento posterior?
R.- Son relativamente recientes. Normalmente, la evolución natural es que, a lo largo de los años, tanto en pediátrico como en adulto, se vaya rechazando el riñón o se produzcan problemas en las arterias. Es frecuente tener que recurrir a un segundo o tercer trasplante, salvo que se trate de hermanos gemelos totalmente compatibles.
P.- En lo que respecta al programa de trasplante renal del Hospital Doctor Peset, que se puso en marcha en 1996, ¿se han experimentado cambios en el perfil de receptores y donantes?
R.- El cambio fundamental ha sido en la edad. Al principio, la premisa era que tanto el donante como el receptor fuera gente joven. Trasplantar un riñón de un hombre de noventa años no parecía ofrecer demasiadas expectativas de vida, y, por otro lado, se está demostrando que podemos colocar riñones de gente de 85 años. Se procura que ese riñón vaya a una edad relativamente avanzada, porque no sería ético a una persona mucho más joven.
P.- Cambiemos de tercio. Hablemos del aneurisma de aorta. ¿Qué es y cómo se remedia?
R.- Existen dos tipos de tratamientos quirúrgicos: una técnica más clásica que se lleva a cabo desde hace cincuenta años, y otra que se aplica aquí y que resulta menos invasiva. Esta última técnica también se está empezando a aplicar en La Fe y en Alicante. Es verdad que el Hospital Doctor Peset hemos sido pioneros en La Comunitat, pero en cualquier servicio de cirugía vascular se hace. El aneurisma de aorta abdominal no es más que el ensanchamiento de la arteria principal del cuerpo, que generalmente se produce, en el ochenta por ciento de los casos, por debajo de las arterias renales. La aorta se dilata porque las paredes se debilitan y la sangre crea corrientes y se va dilatando más. Cuando vemos que un enfermo tiene una aneurisma de tres o cuatro centímetros le vamos siguiendo cada seis meses, y a partir de cinco entra en los criterios para operarse. Desde los años 50 y hasta 1991, se abría la tripa y se sustituía la pared vieja por un injerto. Y ahora, gracias a un médico argentino, se efectúa por cateterismo por las femorales y se introduce toda la prótesis plegada. Esto tiene la ventaja de que no se abre el abdomen.
P.- Al tratarse de una enfermedad sumamente grave, silenciosa y que se descubre casualmente, ¿tiene algún tipo de prevención?
R.- No. Sólo se puede prevenir si la tensión sube hasta extremos insostenibles en un ataque de nervios o de ira y explota el globo que se genera. Habitualmente, los pacientes son gente mayor y no se provoca ni haciendo deporte ni por un accidente.
P.- El Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Universitario Doctor Peset es, desde 1999, el servicio de referencia de la Comunitat Valenciana en el ámbito de la patología vascular compleja. Ello hace que, además de los pacientes del Departamentos de Salud 10, deban atender a los de Castellón, Alcoi, Xàtiva, Gandia, Sagunto o La Ribera. ¿Dan abasto?
R.- Ha sido un poco problemático, porque empezamos en la década de los 90 al solicitar, yo personalmente, que nos convirtiéramos en un centro de referencia. Nos enviaban enfermos continuamente de La Fe y de todos los hospitales, porque constituíamos un servicio con gente formada. Ahora, nos derivan pacientes de todos los lugares que ha mencionado y alguno más, y estamos, a veces, desbordados. Entonces, pretendí que se nos potenciara y por ello se nombró esta unidad como de referencia. Así, tienes una serie de preferencias sobre los servicios normales, además de disponer de más recursos. El Gobierno valenciano lo aprobó en 1999.
P.- Además, este servicio es el único de la Comunitat acreditado por el Ministerio de Educación para impartir docencia postgraduada MIR…
R.- Sí, claro, esas son las medallas que me suelo colgar cuando hablo con la Conselleria de Sanitat. Hablo en broma, por supuesto. En España, hay 28 servicios docentes autorizados por el Ministerio. Cuando llegué aquí me propuse llevar adelante un proyecto de estas características, dado que no existía, y la Comisión Nacional de la Especialidad exige que, durante tres años, se cumplan unos requisitos mínimos: cirugía de alto nivel, instalaciones, médicos, camas, aparataje… Presenté la memoria y ya han salido tres hornadas de especialistas.
De momento, no hay ningún otro hospital acreditado en la Comunitat.P.- ¿Por qué la angiología es una especialidad tan desconocida?
R.- Creo que es por la preponderancia de la cirugía cardiovascular. Soy profesor de la Universidad y todavía falta que me manden el documento como jefe de Angiología y Cirugía Vascular. Ala gente le viene a los labios el término ‘cardiovascular’, pero no la palabra ‘vascular’, que es hasta cierto punto desconocida. Yen cuanto a la angiología, la gente la confunde con la alergología. Hasta que no llegué aquí, hace 16 años, no había nadie titulado, pero yo sí tengo el título de cardiovascular y de angiología y cirugía vascular.
P.- Hablemos de la fatalidad de tener que amputar un miembro. Entiendo que es una actuación que solo se acomete en casos de extrema necesidad para evitar la muerte del paciente que sufre gangrena…
R.- Hay dos formas de amputar, o dos indicaciones si preferimos decirlo así. Primero, para salvar la vida del paciente cuando sufre, por ejemplo, una infección y corre el riesgo de fallecer. En estos casos, la amputación es la única alternativa, y aunque no es una intervención de urgencia, hay que acometerla con rapidez. Luego está el caso de los pacientes sometidos a operaciones quirúrgicas fracasadas. En estas situaciones, se nos deriva al enfermo y exigimos que llegue entero, que no se le corte ni un dedo, porque si no recibe sangre se pudre. Prefiero recibir al enfermo entero, con la gangrena. Apartir de aquí, le someto al ‘bypass’ y ya luego le secciono el dedo. Para un enfermo, que se le corte una parte del cuerpo es muy duro, y cuando tengo que comunicárselo se me pone la carne de gallina. En los diabéticos es muy frecuente, porque la patología afecta a las arterias y estas se van estrechando. Una sangre rica en azúcar constituye un terreno abonado para que las bacterias crezcan.
P.- ¿Qué causas provocan una gangrena?
R.- Normalmente, existen dos orígenes: la infección séptica y la falta de circulación. Ocurren por mala higiene con una herida en la que se introduce el germen y se pudre la estructura. La congelación en España, salvo en los sitios de montaña, es difícil de tratar, pero los pacientes responden muy bien.
P.- La estimación es que, en la Comunitat, 200.000 personas sufren algún tipo de varices. ¿Qué tipologías existen?
R.- La más importante es la variz gorda, de tercer grado, porque resalta en la piel y deriva en problemas tróficos y eczemas. Las varices se pueden romper y sangrar. Esas son prioritarias. Luego están las varices de la gente joven, que se pueden resolver porque nunca morirán de una variz. Aveces no se les da importancia, y de ahí que las operen otros especialistas. Además de la causa genética, otro factor es el laboral, por trabajar muchas horas de pie o sentado. El tercer factor es la obesidad.
P.- Y cuando visiona la campaña publicitaria de un producto lácteo que asegura que reduce el colesterol, ¿siente escepticismo al tratarse, posiblemente, de puro marketing?
R.- Creo que se promete un resultado casi imposible. No creo que sea malo consumir estos productos, pero que nadie espere que sea eficaz, porque de ser así todos tendríamos la solución en nuestra mano. Es absurdo. Tal vez, estos productos ayuden a que el colesterol no suba más, pero eso es todo. Hay que seguir una dieta, un estudio específico para tipificar y unos análisis.
P.- Finalmente, tenemos entendido que es partidario de impartir un poco de cultura angiológica a la población para combatir las enfermedades vasculares. ¿Qué recomienda en general a los ciudadanos?
R.- El propósito es, a través de artículos, insistir en que todo el mundo se someta a una ecografía, porque es una prueba barata en cualquier hospital. Si al año operamos en la Comunitat 200 casos por aneurisma, ¿dónde está la diferencia hasta llegar a los veinte mil?
Un ciudadano del mundo
Eduardo Ortiz es un ciudadano del mundo. Ha estudiado, trabajado y se ha formado entre dos continentes: América y Europa. Reconoce que tanto su aspecto físico como su acento han hecho que la gente crea, habitualmente, que es alemán. Sin embargo, nació en Zaragoza y vivió su infancia y su juventud en Caracas (Venezuela) para, posteriormente, regresar a la capital aragonesa y estudiar Bachillerato.
Su formación es realmente impresionante: Doctor en Medicina y Cirugía, especialista en Angiología y Cirugía Vascular, y especialista en Cirugía Cardiovascular y en Cirugía Pulmonar. Ha completado estancias en muchos hospitales de Estados Unidos (Nueva York, Miami, Houston, Chicago…) hasta que, a principios de los 90, se propuso el reto de poner en marcha el que sería el servicio líder y de referencia de cirugía vascular de la Comunitat, en el Hospital Doctor Peset, de Valencia.
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