
La historia de la medicina recoge un número considerable de testimonios de profesionales que han llevado a cabo su labor desde una perspectiva eminentemente vocacional. La Comunitat Valenciana no se halla exenta de ejemplos de este tipo. En el presente número de Salut i Força, ofrecemos a nuestros lectores una entrevista con la jefa del Servicio de Análisis Clínicos del Hospital Arnau de Vilanova, de Valencia, la doctora Lourdes Igual, que con su constancia y perseverancia hace posible que la medicina siga constituyendo la actividad vocacional por excelencia.
La doctora Igual ha cumplido ya los 68 años, y aunque hace tiempo que tiene a su alcance la posibilidad de acogerse a la jubilación y entregarse a una vida mucho más plácida y relajada, continúa al pie del cañón, dirigiendo una unidad que, tal como se recoge en la entrevista publicada en las páginas centrales del suplemento Salut i Ciència, se ha convertido en un punto de referencia dentro del contexto general de la sanidad autonómica. Es complicado hallar testimonios similares en otras profesionales, y ello es así porque ninguna otra tarea depara la oportunidad de involucrarse en el patrimonio más valioso del que dispone cualquier ser humano: la salud.
Tanto el cine como la televisión nos hacen llegar, a través de apasionantes y emotivas historias, la condición vocacional de la medicina. Sin embargo, la vida real resulta, como sucede casi siempre, mucho más elocuente al respecto. La doctora Igual acude cada día a su despacho en el Servicio de Análisis Clínicos del Hospital Arnau de Vilanova con la misma ilusión del primer día y con el objetivo prioritario de aportar su grano de arena (en su caso, una verdadera montaña) para que la sanidad pública valenciana siga avanzando a pasos agigantados.
Salut i Força tiene el privilegio, en este número correspondiente al mes de marzo, de compartir con sus lectores el compromiso firme e inexorable de esta profesional de la medicina con sus pacientes, que se materializa en su abnegada dedicación al trabajo y en su espíritu integrador y entusiasta que nada tiene que envidiar a las generaciones más jóvenes de médicos.
La intachable trayectoria de la doctora Igual refleja de manera impecable la necesidad de que los facultativos sean, ante todo, personas de alta calidad humana. Y es que a un profesional sanitario, además de conocimientos y ciencia, hay que exigirle una relación empática con sus pacientes, y este es un requisito indispensable en la medicina que, en otras actividades, resulta si acaso deseable, pero nunca imperativo.