Salut i Força

El periódico de salud de la Comunitat Valenciana

Por una nueva orientación de la Nutrición Hospitalaria

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Pilar Llopis Salvia - Pilar Luna Calatayud - Comisión de Nutrición. Hospital de la Ribera (Alzira)

A finales del 2003, el Comité de Ministros del Consejo de Europa aprobó una resolución sobre alimentación y cuidados nutricionales en los hospitales, tras el estudio realizado por un comité de expertos, a finales de la década de lo 90. La mayoría de los pacientes ingresados recibe un aporte en energía por debajo de las recomendaciones dietéticas. La desnutrición entre los pacientes hospitalizados es una realidad, y según los diferentes estudios oscila entre el treinta y el 55 por ciento en los hospitales europeos, afecta a todas las edades, aumenta a medida que se prolonga la estancia, y supone un incremento del coste asistencial de un sesenta por ciento. En el siglo XXI, la malnutrición hospitalaria sigue siendo una pandemia, pese a los años transcurridos desde que Wertlind acuñara esta frase: “La desnutrición en el Tercer Mundo es pobreza; en nuestros hospitales, ignorancia”

Pese a las publicaciones advirtiendo de la necesidad sanitaria, económica y ética de atender este problema, en general los recursos destinados a este apartado, dentro de los presupuestos de los hospitales, son escasos. El desconocimiento, por parte de los profesionales sanitarios, es grande, y resulta imperativo un cambio de mentalidad tanto de los trabajadores sanitarios, gestores y planificadores como del propio usuario (pacientes y familiares), para ponernos en marcha hacia la solución de un problema grave, pero susceptible de mejorar. Si realmente aplicásemos criterios de coste/beneficio, probablemente su aplicación sería prioritaria.

Hasta ahora, la nutrición dentro de los hospitales no ha formado parte del tratamiento médico, sino que ha seguido la impronta de épocas anteriores de ‘dar de comer y saciar el hambre’, y podemos decir que la preocupación y vinculación a la salud es quizás más importante, a nivel individual, de lo que el sistema sanitario ha llegado a recoger dentro del ámbito hospitalario.

Desde finales de los años 60, la asignación de recursos a la nutrición se incrementó, pero sin variar en la concepción, y los hospitales han seguido funcionado con la inercia de la nutrición mas basada en la saciedad, el placer o la caridad que en ningún otro criterio.

La incorporación del sector de hostelería a la prestación de los servicios sanitarios en los hospitales hubiera podido mejorar la situación si se hubiera propiciado este cambio de mentalidad. Si bien la externalización de los servicios puede mejorar la gestión, si no se acompaña de una filosofía de tratamiento médico los problemas, lejos de solucionarse, pueden empeorar. Los esfuerzos que ha venido realizando este sector se hallan radicados, en la gran mayoría de casos, en la calidad ‘hostelera’, pero no en la sanitaria. Por ello, se han preocupado más en dar opciones de menú, aplicables solo en pacientes sin restricciones dietéticas y generalmente con menos riesgo de malnutrición, que en personalizar las dietas y asegurar los aportes, tanto energéticos como en nutrientes, de los pacientes con mayor riesgo, que quedan sin atender dentro del enfoque del tratamiento nutricional.

Este cambio de mentalidad es imperioso para poder iniciar el cambio. La mayoría de los profesionales sanitarios, cuando evidencian la mejoría del paciente, pone todos los medios a su alcance para aplicar el tratamiento más adecuado; los gestores realizan miles de cabalas para lograr el sistema más eficiente; y un paciente bien informado es, sin duda, el que más va a intentar colaborar en su propio beneficio. Si logramos, pues, comunicar de forma correcta este avance científico y sensibilizar a las partes implicadas, el primer paso, el más difícil, estará ya dado. A partir de aquí, la máquina se mueve haciéndose imparable, y las nuevas tecnologías, tanto por parte de la industria farmacéutica como de los sistemas informáticos, van a hacer de combustible para dar velocidad a este tren que hace mucho tiempo que debiera haber comenzado a caminar.

Comenzar desde cero, con un servicio de Nutrición y Dietética desde el inicio, nuevas tecnologías, apoyo desde la dirección económica, el trabajo compartido con la nutrición artificial desde la farmacia y la participación activa de los miembros de la Comisión de Nutrición que representan a la mayoría de los servicios del hospital, han sido las condiciones que nos han permitido poner en marcha este nuevo enfoque: el tratamiento medico nutricional personalizado.

Bibliografía

1. Ulibarri JL. ‘El Libro Blanco de la desnutrición clínica en España’. Acción médica ed. Madrid, 2004.

2. Ulibarri JL. ‘La desnutrición hospitalaria’. Nutr Hosp. 2003;XVIII:109-12

3. Martín G, Luna E. ‘Malnutrición Hospitalaria’ en ‘Actualización en nutrición’. Iglesias Rosado C. Gomez Candela C (ed). Edita Sanitaria. Madrid, 2000.

Alvarez Hernández J, García de Lorezo A. ‘Codificación de la desnutrición hospitalaria; la vigencia de una frase’ Nutr Hosp. 2008;23:529-30

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