A lo largo de los últimos tres años, el Hospital de La Ribera ha conseguido culminar con éxito un total de cien embarazos que permitieron a otras tantas parejas potencialmente estériles tener descendencia tras someterse a la técnica de la inseminación. La ginecóloga María Rita Espejo es una de las profesionales que han hecho posible este ‘milagro’ desde la consulta de Patología Funcional del Servicio de Ginecología y Obstetricia de este centro hospitalario situado en Alzira.
P.- La consulta de Patología Funcional del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de La Ribera ha conseguido cien embarazos en parejas estériles entre los años 2005 y 2007. ¿Qué valoración le merece esta cifra?
R.- Hemos de tener en cuenta que el Hospital de La Ribera no dispone de una unidad de reproducción. Nuestra consulta está orientada a atender parejas, pero tampoco es específica, porque tratamos patologías de endocrinología ginecológica. Por tanto, alcanzar esta cifra de éxitos, con casi un quince por ciento de embarazos por ciclo, y que casi una de cada tres o cuatro usuarias haya logrado quedarse en estado de gestación, es una buena noticia que nos llena de satisfacción.
P.- En consecuencia, ¿considera que los cien embarazos logrados son un éxito, teniendo presente que se han realizado 700 ciclos de inseminación artificial? ¿No esperaba, quizás, un mayor número de gestaciones?
R.- Desearíamos que la tasa fuera del cien por cien, pero la técnica presenta sus limitaciones. Las estadísticas pueden ser mejores, pero para ello es necesario acudir a centros muy especializados que cuentan con una unidad orientada a la reproducción asistida y que, además, pueden derivar hacia otras técnicas. Insisto en que un quince por ciento cada ciclo está muy bien para una técnica de inseminación.
P: ¿En qué consiste el procedimiento de la inseminación artificial? ¿Requiere alguna complicación o supone algún dolor para la mujer?
R: En realidad, la molestia para la mujer es mínima, ya que se trata de una técnica indolora. Lo primero que tenemos que hacer es propiciar un ciclo de ovulación que conseguimos con unos fármacos inyectables que son hormonas. Eso permite reclutar un folículo y ayudamos a madurar un ovocito. En el momento en que, por ecografía, consideramos que alcanza un tamaño adecuado, de 22 milímetros, provocamos el pico ovulatorio. Sabemos exactamente cuándo se producirá la ovulación por el efecto de la medicación. Entonces, preparamos el semen en el laboratorio y se recogen los espermatozoides con mayor capacidad fecundante para introducirlos dentro del útero. Es un proceso no doloroso, poco complicado, con medicación subcutánea, y las agujas resultan bien toleradas por las pacientes.
P: ¿Por qué realizan cuatro ciclos consecutivos?
R: Cada centro decide por qué protocolo se decanta. Nosotros hicimos un estudio y obtuvimos nuestros resultados. En esos primeros cuatro ciclos, comprobamos que lográbamos un 92 por ciento de tasas de embarazos. Subiendo a cinco o seis ciclos no conseguíamos mejorar esas tasas de embarazo en comparación a una pareja que mantenga relaciones sexuales espontáneamente. Decidimos ese número de cuatro ciclos porque entendimos que es más eficaz.
P: ¿Qué sienten, tanto usted como su equipo, al comunicar una noticia tan importante y tan esperada por muchas parejas como es la de que, al fin, han logrado tener descendencia?
R: Mantenemos un tipo de relación muy próxima con el paciente. Tienen que visitarnos a menudo y la emotividad que trasciende después de tantos problemas hace que nos sintamos muy cercanos. La satisfacción del embarazo es, en primer lugar, profesional, porque significa que hemos cumplido adecuadamente con nuestro trabajo. Pero, por otra parte, también es personal. Me alegra que todas esas parejas, después de tanto calvario, alcancen su objetivo de tener un hijo.
P.- ¿Ha habido parejas con las que usted haya tirado la toalla y, posteriormente, se consiguieran resultados?
R.- En medicina nada es absoluto. Y en reproducción, mucho menos. De hecho, los tratamientos no los aplicamos cuando no existe ninguna posibilidad de lograr un embarazo. Simplemente, se trata de parejas con una posibilidad reducida de procreación que nosotros aumentamos para obtener ese embarazo. Sí que hemos vivido acontecimientos asombrosos, como que el único espermatozoide posible, después de cuatro inseminaciones, lograra producir un embrión.
P.- En anteriores ediciones, Salut i Força tuvo el honor de entrevistar a dos prestigiosos ginecólogos de la medicina valenciana: el doctor Fernando Bonilla, del Clínic de Valencia, y la doctora María Sánchez, del Doctor Peset. Ambos coinciden en que viven cada embarazo como si fuera suyo ¿Comparte usted ese mismo compromiso con las parejas?
R.- Sí, desde luego. Además, el hecho de vivir y trabajar en Alzira hace que, al caminar por la calle, sea frecuente encontrarse, casualmente, con antiguos pacientes que te muestran a su hijo. Te lo presentan, por así decirlo. Recuerdo el caso de una pareja marroquí que llevaban cinco años buscando un bebé, y cuando lo tuvieron vino la madre con el pequeño hasta la consulta para decirle ‘mira, hijo, ésta es tu segunda mamá”, lo cual me emocionó muchísimo. Nosotros, desde hace un tiempo, formalizamos un trato con las parejas, y es que, a cambio de la asistencia que les proporcionamos, deben hacernos llegar la foto del bebé recién nacido. ¡Tenemos una colección preciosa de fotografías!
P.- ¿Cuáles son las causas principales por las que, en la Comunitat Valenciana, entre el diez y el 16 por ciento de las parejas sufre problemas de esterilidad?
R.- Básicamente, son hábitos sociales. Cada día se está demorando más la edad de tener el primer hijo por cuestiones económicas o de situación profesional. Las mujeres tenemos, quizás, una limitación fisiológica. Nuestros folículos y ovocitos vienen determinados, y ese número se va desgastando, se reduce, y al demorar la maternidad, disminuye también la capacidad de ser fértil. Esta circunstancia incrementa el número de casos. También existe una mayor trascendencia de este servicio gracias a que los medios de comunicación divulgan los éxitos de las técnicas actuales, y eso ayuda a eliminar los tabús. Muchas parejas se acercan a la consulta para solucionar sus dudas. Esta misma mañana, una mujer que fue atendida en nuestro centro me ha comentado que cuatro parejas con las que mantiene amistad se han interesado por nuestras técnicas después de comprobar que en su caso habían funcionado. Finalmente, hay que considerar los factores genéticos heredados de nuestros antepasados y que también tienen su peso específico a la hora de producir infertilidad.
P.- ¿Por qué cree usted que las parejas deciden tener un bebé cada vez más tarde?
R.- Vivimos en una sociedad con más competencia. Hay quien espera a lograr una cierta estabilidad económica. Un hijo es un gasto, no hay que olvidarlo.
P.- ¿Está creciendo el número de personas a las que les cuesta tener un hijo?
R.- Sí. Se estima que en España, anualmente, cincuenta mil parejas se incorporan a ese grupo de pacientes que necesitan de este tipo de diagnóstico y tratamiento de reproducción. Son cifras que llaman la atención.
P.- ¿A partir de qué momento puede considerarse que una pareja tiene problemas para tener descendencia y, por tanto, resulta recomendable buscar la asistencia de un especialista? ¿Al cabo de un año de buscar un hijo sin resultado, por ejemplo?
R: Sí, tal vez un año sea el periodo aconsejable, al menos cuando se trata de una mujer menor de 35 años y sus ciclos de menstruación sean regulares. En cambio, si existe algún tipo de patología o la mujer supera esa edad, es preciso acudir al especialista en un plazo de seis meses para que la paciente sea sometida a los estudios y revisiones correspondientes.
P.- ¿Funciona la estrategia de buscar un entorno relajado y tranquilo, o marcharse de viaje y alejarse del entorno habitual, para olvidar la ansiedad a la hora de concebir?
R.- Los medios de comunicación han generado la idea de que los métodos de reproducción son infalibles, y el hecho de que una pareja no pueda concebir de forma inmediata hace que se plantee buscar alguna alternativa. El estrés puede hacer que la pareja modifique sus hábitos sexuales para concentrarlo en días en los que existe mayor ovulación, y eso puede ser un error, porque puede ocurrir antes o después.
P.- La doctora Sánchez afirmaba en la entrevista a la que nos referiríamos anteriormente que la especie humana no estaba preparada para procrear, y que en ese sentido somos muy imperfectos en comparación con los animales. ¿Está de acuerdo?
R.- Sí, la especie humana se reproduce con una baja eficacia. La estimación es que una pareja joven tiene una tasa de fertilidad de un veinte o, a lo sumo, un treinta por ciento en las condiciones perfectas. Los animales están mejor diseñados.
P.- ¿Es cierto que el semen tiene de cada vez peor calidad en las sociedades occidentales?
R: Aparecen noticias en ese sentido. Habría que valorar la eficacia de ese semen. No se trato tanto de considerar las características morfológicas, sino la capacidad fecundante. Hay una relación íntima entre cantidad, normalidad y movimiento de los espermatozoides con la capacidad fecundante.
P.- ¿Cuál es la edad límite aconsejable para ser madre?
R: En el último Congreso de la Sociedad Española de Fertilidad me llamó la atención una frase o sentencia lapidaria, según la cual los embarazos corresponden a la gente joven. Bien, los embarazos se dan de forma espontánea en gente joven, pero habría que plantearse un límite ético de edad. En cambio, me parecen una aberración las noticias de madres de sesenta y tantos años que se someten a técnicas de reproducción.
P.- Acaba de adelantarse a mi siguiente pregunta. ¿Tiene una mala opinión sobre las madres que desean tener hijos cuando ya han superado los cincuenta años?
R.- No estoy en absoluto de acuerdo con la decisión de estas madres, porque estos niños van a tener un referente materno o paterno alejado de la normalidad. Algunos de mis compañeros apuntan que, de esta manera, se generan huérfanos prematuros.
P.- La fecundación asistida y los problemas de esterilidad siguen siendo un tema hasta cierto punto tabú. Precisamente, ustedes han organizado una serie de charlas destinadas a despejar las dudas que puedan corroer a las parejas. ¿Qué balance hace?
R.- En nuestra unidad hemos constatado, a lo largo de los últimos años, la existencia de parejas que necesitan más tiempo para procesar la información que les proporcionamos en la consulta. En una primera visita sólo les informamos de cuándo deben someterse a las pruebas o cuándo deben traernos las muestras. De la necesidad de ampliar estos datos y reducir el nivel de ansiedad de las parejas surgieron estas charlas, en las que los asistentes tienen la oportunidad de formular cualquier pregunta que deseen.
P.- ¿Cuál es la técnica que mejor resultado proporciona a la hora de lograr la fecundidad?
R.- La técnica que ofrece mayores tasas de gestación es la donación de ovocitos, ya sea ‘in vitro’ o mediante una microinyección espermática. Consiste en utilizar unas células, los ovocitos, teóricamente mejores, destinados a mujeres que puedan necesitarlos.
P.- ¿Cree usted que, gracias a los progresos de la investigación, un día será posible que todo el mundo tenga descendencia, independientemente de la técnica que se aplique? ¿O en determinados casos se trata de un objetivo imposible?
R.- Las técnicas en reproducción asistida van mejorando progresivamente y, además, hoy en día somos capaces de formular un diagnóstico de cada vez más certero. Aun así, siguen habiendo casos en los que resulta imposible ofrecer posibilidades reales de éxito.
P.- Finalmente, ¿no le parece fantástico que la seguridad social y la medicina pública valenciana permitan que muchos padres cumplan su sueño de formar una familia, de forma gratuita, y sin tener que soportar enormes costes económicos?
R.- Sí, pero la sanidad pública todavía mantiene el lastre de las listas de demora, y eso hace que muchas parejas desistan de esperar y se planteen acudir a la sanidad privada. Es un problema que se incrementa por la demanda, y la verdad es que nos hallamos en una situación de sobresaturación. Si hubiera más centros como éste, en los que se pudieran abordar las primeras fases del proceso, las consecuencias serían positivas para la población.
La ‘segunda mamá’ de cientos de valencianos
Igual que el prestigioso doctor Fernando Bonilla, del Hospital Clínic de Valencia, la doctora María Rita Espejo también ve recompensado su esfuerzo con bonitas palabras. Amenudo, alguna mujer le presenta a su hijo cuando se cruza con ella por las calles de Alzira. Es un gesto que alegra extraordinariamente a esta ginecóloga, a quienes sus compañeros llaman familiarmente ‘Marita’. Tanto ella como su equipo sólo reclaman un requisito a los futuros papás que logran tener un hijo a través del proceso de inseminación que se aplica en el Hospital La Ribera: que les entreguen una foto del bebé en sus primeros días de vida. Gracias a esta particular petición, la consulta de la doctora Espejo exhibe, con orgullo, un tablón de corcho que recoge cientos de instantáneas de criaturas sonrientes que animan a estos profesionales a seguir trabajando a favor de la vida.
La doctora Espejo se licenció en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina y Odontología en 1992. Posteriormente, se especializó en Obstetricia y Ginecología, vía MIR, en el servicio de Tocoginecología del Hospital General Universitario de Valencia, a lo largo del periodo comprendido entre los años 1994 y 1997. Entretanto, en 1996, ‘Marita’ logró la acreditación de Suficiencia Investigadora por el Departamento de Pediatría, Obstetricia y Ginecología, y dos años más tarde, se diplomó en postgrado en Oncología Ginecológica por la Universitat de València. El deseo de completar su formación llevó a esta profesional a doctorarse en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de Valencia, obteniendo la calificación de Sobresaliente Cum Laude. Corría entonces el año 2000. Hace tan sólo tres años, la doctora Espejo realizó el curso denominado ‘Especialista en reproducción asistida: aspectos psicológicos, médicos y legales’ a través de la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Finalmente, hace apenas un año, la ginecóloga llevó a cabo el Máster en Reproducción Humana a través del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) y la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid.
Soy un abuelo afortunado, tengo un precioso nieto de 19 meses, cocebido por reproducción asistida, y tengo una preocupación de cara al futuro relacionada con la posible afectación en el niño el hecho de no tener padre conocido. Busco bibliografía pero no encuentro nada, hay mucho para padres divorciados, viudos, etc. pero entiendo que esta es una situación nueva y diferente. Me gustaría recibir información al respecto o a donde dirigirme.
Muchas gracias y felicidades por el trabajo realizado.
Pedro Ugalde