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“El aplicador ‘Valencia’ ha demostrado ser eficaz en la curación de los tumores de piel que no han desarrollado metástasis”

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“El aplicador ‘Valencia’ ha demostrado ser eficaz en la curación de los tumores de piel que no han desarrollado metástasis”
Dres. A. Tormo y J. Pérez Calatayud

Los doctores Alejandro Tormo y José Pérez-Calatayud han liderado, desde el servicio de Radioterapia del Hospital La Fe, la creación de un administrador local bautizado con el nombre de la Comunitat que está obteniendo excelentes resultados en el tratamiento de carcinomas cutáneos

De nuevo, la medicina valenciana está de enhorabuena. La sección de Radiofísica del servicio de Radioterapia del Hospital Universitario La Fe ha desarrollado un aplicador para administrar radioterapia en el tratamiento de carcinomas cutáneos. Entre el nutrido equipo de investigadores que ha colaborado en este proyecto, debe destacarse la aportación de dos científicos a quienes cabe considerar los auténticos ‘padres de la criatura’: los doctores Alejandro Tormo y José Pérez- Calatayud. El primero es especialista en Oncología Radioterápica y jefe de dicho servicio en La Fe. Por su parte, Pérez- Calatayud es Doctor en Ciencias Físicas y especialista en Radiofísica Hospitalaria. Actualmente, ocupa el cargo de jefe de sección de Radiofísica en Radioterapia, también en el Hospital La Fe, de Valencia.

Pregunta: ¿Cómo nace el proyecto de creación del aplicador de radioterapia, que en realidad responde a un esfuerzo conjunto del Hospital La Fe, la Universitat de València, la Fundación Instituto Valenciano de Oncología y Nucletron?

Pérez-Calatayud: Así es. Para desarrollar este aplicador hemos realizado pruebas de medidas experimentales de física en el Hospital La Fe, y a través de la Universitat de València se ha elaborado un método físico llamado ‘Situación por Montecarlo’. Luego, una vez diseñado el filtro, se fabricó en la casa comercial y se verificó para su lanzamiento.

P: ¿Cuál ha sido la clave del éxito del aplicador ‘Valencia’?

P.C: Existían unos aplicadores similares al ‘Valencia’ que se desarrollaron en Leipzig, pero presentaban un problema para el paciente: que la distribución de dosis para este tipo de lesiones de tres o cuatro milímetros de profundidad no era homogénea. Desde el punto de vista radiobiológico, todas las células tumorales deben participar del mismo ciclo biológico. La idea fue desarrollar un filtro interior para que la dosis fuera homogénea. Y así, el aplicador ‘Valencia’ ha sustituido al aplicador “Leipzig”.

P: ¿Cómo actúa el aplicador y en qué tipo de lesiones cutáneas se utiliza?

Alejando Tormo: Normalmente se utiliza en tumores de piel que no son melanomas. Suelen ser lesiones que se desarrollan en gente mayor. Hay tres armas terapéuticas que tratan estos carcinomas en un cien por cien: la cirugía, la radioterapia externa y la braquiterapia. El aplicador ‘Valencia’ consigue ser eficiente porque no consume recursos económicos del hospital, mientras que para el enfermo sólo le supone acudir a una sesión de unos cuantos minutos a lo largo de un periodo de entre seis o siete días. Desde el punto de vista de la estética, también es muy beneficioso. El anterior aplicador trataba dos centímetros como mínimo y, a veces, la lesión que se creaba era mayor que el propio carcinoma. Con el ‘Valencia’ se logra más precisión y homogeneidad.

P: Realmente, este tipo de lesiones en la piel, ¿qué gravedad revisten y qué complicaciones futuras pueden tener?

A.T: Dentro de este tipo de tumores hay que distinguir dos clases: el basocelular y el epidermoide. El basocelular tiene un crecimiento continuo, localmente hablando. De hecho, hace veinte años llegaba a destruir el tejido, el hueso o la estructura misma del cuerpo. Hoy en día, en cambio, se cura y sólo necesita un poco de tiempo para evitar la destrucción y el dolor que genere. El epidermoide es más grave, porque manifiesta una supervivencia al afectar a los ganglios, puede producir metástasis y debe tratarse obligatoriamente. El índice de recaída o reproducción va del 0’1 al diez por ciento, pero la posibilidad realmente es mínima. Son estadísticas, aunque la evolución depende siempre del tamaño de la lesión.

P: ¿Qué papel juega el sol en este tipo de patologías?

A.T: El sol participa en el desarrollo de todos los tumores de la piel. La aplicación de cremas protectoras a veces no basta, y si se está expuesto a la radiación solar sabemos, sobre todo en personas de piel blanca, que existe el riesgo de melanomas y también de desarrollar tanto el carcinoma basocelular como el epidermoide. Aunque en España no existen estudios de prevalencia sobre este tipo de cáncer cutáneo, se ha detectado un aumento de casos en personas cada vez más jóvenes, y eso es por la sobreexposición al sol, sobre todo en las zonas costeras. En Estados Unidos se estima que estas lesiones afectan a cerca de dos millones de personas, y es en este país, precisamente, donde el aplicador ‘Valencia’ ha cosechado más éxito.

P: ¿Cómo funciona el servicio de Radiodiagnóstico para determinar a través de un eco 3D el tipo de lesión exacta?

P.C.: En este tipo de lesiones, la profundidad es muy importante. La lesión típica o estándar presenta una profundidad de tres milímetros, pero puede llegar a cuatro o cinco, aunque sea poco habitual. Entonces, para adaptar el tiempo de tratamiento para que la dosis por el daño estimado llegue a esa profundidad, debe utilizarse una ecografía. Gracias a la labor desempeñada por el doctor Ballesta, el servicio de Radiodiagnóstico de La Fe ha desarrollado una técnica muy eficaz. Siguiendo sus indicaciones, la técnica se lleva a cabo en el Hospital Boca Ratón, de Florida, y en la Clínica de Benidorm. En el ecógrafo 3D se aprecia con total exactitud la profundidad de la lesión.

P: ¿Cuál ha sido el resultado obtenido en los 32 pacientes tratados desde que empezara a administrarse el aplicador ‘Valencia’, a finales de 2007?

A.T: Siendo sinceros, este tipo de lesiones se curan en un cien por cien, y no es asombroso que sea así. Debemos pensar que son tipos de lesiones que suelen curarse y controlarse. Estamos contentos con la facilidad que hay para tratar a pacientes en áreas muy dificultosas, tanto para la cirugía como para la braquiterapia, obteniendo el mismo nivel de resultados de curación que cualquier arma terapéutica. Además, logramos unos resultados estéticos ideales y controlamos a todos los enfermos. Ningún enfermo ha recaído. No podemos decir que curamos más que nadie, porque este tipo de lesiones se curan también con otras armas, pero en nuestro caso no se genera ningún problema al paciente.

P: Tal ha sido el éxito que el aplicador se ha exportado a otros treinta centros de todo el mundo, incluido el MD Anderson, en Houston…

P.C: Tras el desarrollo del aplicador, la casa comercial pasó el marcado CE y el marcado FDAnecesarios para poderlo administrar al paciente, y como es una firma que comercializa por todo el mundo lo vende en América y Europa. En Estados Unidos se han logrado los mejores resultados de aceptación, dado que la unidad que se utiliza para tratamientos de braquiterapia es muy cara por los robots, y porque genera un elevado coste de mantenimiento al precisar que se sustituya, cada tres meses, el isótopo radioactivo. Por otro lado, preparar a los pacientes para facilitarles tratamiento constituye una labor ardua, ya que requieren quirófano y una planificación física larga. El resultado es que esa unidad está prácticamente inutilizada en un setenta por ciento. Gracias al aplicador ‘Valencia’, en cambio, se aprovecha la unidad, porque los pacientes acuden a las dependencias y pueden recibir el correspondiente tratamiento. En menos de un año que lleva en el marcado, ya se han comprado treinta aplicadores en todo el mundo, y se adquirirán más, estoy seguro. Son lesiones muy comunes en la Costa Este, en California, y en esa zona del planeta la estética es una prioridad todavía mayor que en nuestro entorno.

P: Para orgullo de la medicina de la Comunitat, el aplicador ha recibido el nombre de Valencia. ¿Fue una sugerencia suya?

A.T. : Me considero un valencianista nato y me parece ideal que el aplicador salga en todos los libros de ciencia con el nombre de ‘Valencia’, que ha pasado a ser un término de referencia entre la comunidad científica de America y Europa. Desde luego, es un orgullo. El aplicador se ha convertido en el primer producto mundial en braquiterapia con nombre español, y nos ha reservado un sitio en el mundo de la radioterapia. Tanto es así que ahora mismo se está pensando en un nuevo sistema a nivel mundial que podría efectuarse aquí, en el Hospital La Fe. También he de añadir que no resulta extraño que se bautizara el aplicador con el nombre de ‘Valencia’, ya que otros aplicadores habían recibido anteriormente el nombre de las ciudades en que se gestaron, como Nueva York o Rotterdam.

P: El Hospital de la Fe es un referente en España en el uso de la braquiterapia. ¿Cómo ha evolucionado después de treinta años de aplicación?

P. C. En efecto, La Fe ocupa el primer escalón a nivel nacional en el campo de la braquiterapia, disponiendo de la mayor parte de técnicas clínicamente establecidas en la actualidad. La braquiterapia es una parte de la radioterapia que consiste en el tratamiento de lesiones oncológicas mediante la colocación de fuentes radiactivas en contacto con el paciente. Hoy en día, es una herramienta terapéutica indispensable cuya aplicación es muy efectiva. Después de treinta años, lógicamente, La Fe ha adquirido una gran experiencia en braquiterapia en lo que a efectos terapéuticos se refiere. Ha cambiado todo mucho, sobre todo desde hace diez años, con la incorporación de nuevos robots. Antes, el paciente tenía que permanecer en habitaciones blindadas, totalmente incomunicado, y eso se ha sustituido por un robot. Ahora el paciente está en su habitación o en su casa con su familia y amigos.

P: Un cambio radical, desde luego…

P. C. Sin duda, ya que ahora controlamos la radiación al cien por cien. La informática, el manejo de materiales diferentes cada vez más pequeños, la tecnología… Todos los recursos han mejorado, y por eso se han podido administrar los aplicadores donde hemos querido. La fuente del aplicador ahora es tan pequeña que el traumatismo es menor. Piense que se aplica también a la mama o la boca…Los aplicadores actuales miden 0,9 milímetros, y antes alcanzaban los dos o tres milímetros. El diagnóstico de las lesiones también ha mejorado gracias a la informática. La principal ventaja es que el robot es una sola fuente con un cable que la mueve y la coloca en lugares determinados programando décimas de segundo, y eso hace que se irradie menos, porque elegimos la carga sin limitaciones como antaño. Todas las profesiones dependen o evolucionan en función de los progresos de la informática.

P: Finalmente, ¿es cierto que las mejores revistas internacionales de radioterapia ya se han hecho eco de la existencia del aplicador ‘Valencia’?

A. T. Concretamente, han aparecidos artículos en dos publicaciones: Internacional Journal of Radiation Oncology, por una parte, y Medical Physics. Estamos hablando de las mejores publicaciones en el ámbito de la oncología radioterápica. Medical Physics se dedica a la física médica y ha recogido el desarrollo del aplicador ‘Valencia’, sus beneficios, la dosimetría, cómo ponerlo a punto… Todo ello en tres densos e interesantes artículos. Todavía falta un cuarto texto para profundizar en torno al protocolo de sesiones que recopilará también el resultado del protocolo efectuado sobre setenta pacientes, de los cuales treinta son de la ciudad de Valencia y otros tantos de Benidorm y de Florida.

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