
Los servicios de Nefrología, Urología y Coordinación de Trasplantes del Hospital Universitari La Fe de Valencia han reactivado el programa de donación y trasplante renal, gracias a la incorporación de la laparoscopia para la extracción del riñón del donante vivo, frente a la cirugía abierta. Este programa se erige como una alternativa más ventajosa tanto para donante como para receptor, ya que facilita el aumento de trasplantes ante la actual carencia de órganos.
Se trata del primer hospital de la Comunitat Valenciana que lo implanta y uno de los cinco primeros centros de España en ofrecer esta modalidad de trasplante, habiendo realizado ya tres intervenciones de estas características con éxito desde julio de 2007.
El trasplante de riñón es la mejor alternativa para los pacientes que presentan insuficiencia renal crónica avanzada, enfermedad que afecta en la actualidad a unos 5.000 pacientes en la Comunitat y alrededor de 40.000 en España. Esta patología se produce por un deterioro del riñón que provoca acumulación de líquidos y productos de desecho, que acaban afectando a otros sistemas del cuerpo y que hacen que el paciente precise de diálisis para sobrevivir. No obstante, cabe apuntar que no a todos los pacientes con esta enfermedad se les puede realizar el trasplante.
Ante la reciente falta de órganos de donante cadáver, los hospitales están impulsando programas de trasplante de donante vivo, que encuentran en el riñón su opción más viable.
Consiste en extraer el órgano de un familiar sano y compatible por laparoscopia (haciendo pequeñas incisiones y realizando el proceso a través de una cámara), seguido de su implantación en el receptor en el mismo momento.
Menos riesgos para el donante
La laparoscopia supone un mayor avance con respecto a la extracción del órgano por cirugía abierta, como se venía haciendo desde los años 80, puesto que comporta menos riesgos para el donante, provoca menos dolor postoperatorio y una recuperación más rápida.
Por su parte, el trasplante de riñón de donante vivo tiene mejores resultados tanto a corto como a largo plazo en el receptor frente al de un órgano de cadáver. Supone una mejor función inicial del injerto, un manejo más fácil, permite elegir el momento del trasplante y el tratamiento inmunosupresor puede ser menos agresivo. Además, puede evitar o acortar el tiempo de diálisis, pues el paciente no debe permanecer en lista de espera hasta la llegada del órgano, con su consiguiente deterioro.
El Hospital Universitari La Fe ha realizado desde 1979 hasta la actualidad 2.187 trasplantes renales en adultos y niños, de los que 2.127 corresponden a órganos de cadáver frente a 60 de donante vivo. Del total de trasplantes realizados, 1848 se realizaron en la sección de Adultos y 339 en el Hospital Infantil.
La mayoría de los trasplantes de donante vivo se llevaron a cabo en los años 80 y ahora, gracias a la incorporación de la cirugía mínimamente invasiva (laparoscopia) se pretende reactivar este tipo de intervenciones.
Perfil del donante
El donante debe de ser preferentemente un familiar, tener una edad comprendida entre los 18 y 65 años, gozar de buena salud, carecer de antecedentes de enfermedades, disponer de una buena función renal y contar con un grupo sanguíneo y HLA compatible con el receptor.
Para proceder a la extracción del órgano, el donante es sometido a diversas pruebas y exploraciones y su estado de salud física y mental deberá ser acreditado por un médico distinto de quienes vayan a efectuar la extracción y el trasplante.
Posteriormente, debe dar su consentimiento expreso por escrito ante un juez encargado del Registro Civil de la localidad que se trate.
Cabe subrayar que en España la donación es libre y desinteresada y en ningún caso se extraen ni utilizan órganos de donantes vivos cuando pueda considerarse que media condicionamiento económico, social o psicológico. En este sentido, el trasplante renal de donante vivo requiere también un informe positivo del Comité Ético del Hospital.